miércoles, 3 junio 2026
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Depresión durante el embarazo podría influir en rasgos de autismo, revela amplio estudio

La salud emocional de la madre durante el embarazo y el posparto no solo impacta su bienestar inmediato, sino que podría tener efectos a largo plazo en el desarrollo de sus hijos. Así lo plantea una investigación publicada en la revista científica Molecular Psychiatry, que encontró una asociación significativa entre depresión perinatal materna y un mayor riesgo de rasgos vinculados al trastorno del espectro autista (TEA).

El estudio analizó datos de 23.218 pares de madres e hijos en Japón, convirtiéndose en uno de los trabajos más amplios sobre este tema. Además, los hallazgos en humanos fueron complementados con experimentos en modelos animales para explorar posibles mecanismos biológicos.

Una diferencia que llamó la atención

Uno de los resultados más relevantes fue que el impacto no fue igual en niños y niñas. Aunque el diagnóstico de TEA es históricamente más frecuente en varones, la investigación detectó que las niñas cuyas madres atravesaron depresión durante el embarazo o el posparto mostraron entre 5,8 y 9,3 veces más probabilidad de presentar rasgos asociados al espectro autista.

En el caso de los varones, el estudio no identificó un aumento tan marcado del riesgo vinculado a la depresión materna.

Además, las niñas nacidas de madres con depresión perinatal tendieron a registrar menor peso al nacer, un factor que también se ha relacionado en otras investigaciones con vulnerabilidades en el desarrollo.

¿Qué podría estar ocurriendo en el cerebro?

Para comprender mejor el fenómeno, el equipo científico trabajó con ratones expuestos a estrés prenatal. En las crías hembras observaron cambios específicos en el cerebro, particularmente en la corteza prefrontal, una región clave para la regulación emocional y la interacción social.

Entre los hallazgos se detectó una disminución en la expresión del receptor de oxitocina, una hormona relacionada con los vínculos afectivos y la conducta social. También se identificó una reducción en los niveles del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), proteína fundamental para el crecimiento y la plasticidad neuronal.

Estos cambios no se presentaron con la misma intensidad en los machos, lo que podría ayudar a explicar la diferencia por sexo observada en la cohorte humana.

Un problema de salud pública subestimado

La depresión perinatal afecta entre el 10% y el 20% de las mujeres, según estimaciones internacionales. Factores como antecedentes de depresión, falta de apoyo social, violencia o tensiones de pareja pueden aumentar la vulnerabilidad durante esta etapa.

Los investigadores advierten que el distrés psicológico en la madre puede influir en el entorno hormonal e inflamatorio del embarazo, impactando procesos delicados del neurodesarrollo fetal.

Lo que significa —y lo que no

Es importante subrayar que el estudio identifica una asociación, no una relación causal directa. Es decir, no implica que la depresión materna cause autismo, sino que podría estar vinculada a un mayor riesgo de ciertos rasgos.

En términos prácticos, el hallazgo refuerza la necesidad de dar mayor prioridad a la salud mental materna como parte integral del control prenatal. Detectar y tratar oportunamente la depresión durante el embarazo no solo mejora la calidad de vida de la madre, sino que podría tener beneficios adicionales en el desarrollo cognitivo y social de sus hijos.

Los autores concluyen que fortalecer el acompañamiento psicológico y familiar durante la gestación y el posparto es una inversión en salud pública. En contextos donde todavía persiste el estigma en torno a la salud mental, estudios como este aportan evidencia para integrar el bienestar emocional como componente esencial del cuidado prenatal.

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