miércoles, 3 junio 2026
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¡Cayeron «Pescado» y «Chino Marín»! El doble golpe de la PCD que dejó a Barranca y Tamarindo sin sus «proveedores»

«No respetaban ni la campana del recreo»: Mientras en Puntarenas caían dos viejos conocidos del hampa con amplio historial, en Santa Cruz de Guanacaste un par de mujeres montaron su ‘supermercado’ de vicios a escasos pasos de los estudiantes.

El comercio de drogas al menudeo, ese «cáncer» que carcome los barrios y dispara las cifras de homicidios en Costa Rica, recibió un fuerte golpe por partida doble. En un operativo simultáneo y quirúrgico, la Policía de Control de Drogas (PCD) intervino dos focos críticos de distribución en las provincias de Puntarenas y Guanacaste, sacando de circulación a cuatro personas que mantenían en zozobra a sus comunidades.

La acción no fue un golpe de suerte. Requirió la articulación de la Dirección de Inteligencia y Análisis Criminal (DIAC), el fino olfato de la Unidad Canina y el músculo táctico de la Fuerza Pública.

El caso Puntarenas: El fin de «Pescado» y «Chino Marín»

El primer martillazo policial resonó en el conflictivo distrito de Barranca. Los agentes allanaron una vivienda que funcionaba como el centro de operaciones de dos individuos plenamente identificados por las autoridades: un sujeto de apellidos Ordoñez, conocido en el bajo mundo como «Pescado», y su socio Ramos, alias «Chino Marín».

El Perfil: Ambos sujetos no son ningunos novatos; cuentan con un grueso expediente de antecedentes penales. En el allanamiento, las autoridades decomisaron 18 gramos y seis dosis de cocaína, además de 25 gramos de marihuana y todo un arsenal de implementos para la «cocina» y dosificación de los estupefacientes. Análisis: La captura en Barranca es clave, ya que este distrito ha sido uno de los epicentros de la guerra entre bandas locales por el control de territorios, donde sujetos con este perfil suelen actuar como los eslabones que financian la violencia callejera.

El caso Guanacaste: Descaro frente a la escuela

Si lo de Puntarenas preocupa por la violencia, lo de Guanacaste indigna por el descaro. En la localidad de Villarreal de Tamarindo, en Santa Cruz, la PCD reventó un segundo punto de venta liderado por dos mujeres de apellidos Guzmán y Guadamuz.

El agravante de este caso es escalofriante: el búnker operaba a escasos metros de la escuela local. Las sospechosas realizaban transacciones de narcóticos a la vista de estudiantes y padres de familia, normalizando el delito en una zona de altísimo tránsito turístico y desarrollo inmobiliario.

El Botín Decomisado en Villarreal:

  • 81 gramos y 21 dosis de marihuana.

  • 34 gramos y 26 dosis de cocaína.

  • Dos envoltorios con crack (piedra).

  • ₡350.000 y $54 en efectivo (evidencia del flujo de clientes locales y extranjeros).

  • Romanas digitales y artículos de embalaje.

Guzmán ya arrastraba un historial por violencia psicológica y tenencia de drogas, mientras que Guadamuz no tenía antecedentes, un patrón común donde las estructuras reclutan a personas «limpias» para intentar despistar a las autoridades.

Los cuatro detenidos ya pasaron su primera noche en celdas judiciales y enfrentan cargos por infracción a la Ley de Psicotrópicos, un delito que, agravado por la cercanía a un centro educativo (en el caso de Guanacaste), podría costarles hasta 15 años a la sombra.

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