El escándalo en torno al financiero estadounidense Jeffrey Epstein volvió a estremecer a la monarquía del Reino Unido. Este jueves, la Policía del Valle del Támesis confirmó la detención de un hombre de unos sesenta años por una presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público, en un caso que apunta directamente al ahora llamado Andrew Mountbatten-Windsor, antes conocido como el príncipe Andrés.
Aunque las autoridades británicas no revelaron el nombre del arrestado —una práctica habitual en ese país mientras no haya cargos formales— la edad y los antecedentes públicos encajan con el segundo hijo de la fallecida reina Isabel II.
Andrew Mountbatten-Windsor y los documentos que lo volvieron a poner en la mira
La revisión policial surge tras la publicación en Estados Unidos de millones de páginas vinculadas a investigaciones sobre Epstein. En esos expedientes, Mountbatten-Windsor aparece mencionado en múltiples ocasiones, particularmente por supuestos intercambios de información comercial en 2010, cuando ejercía funciones como enviado comercial del Reino Unido.
La Policía del Valle del Támesis indicó que, luego de una evaluación preliminar, decidió abrir una investigación formal por posible mala conducta en un cargo público. En su comunicado, la institución subrayó que entiende el “gran interés público” del caso y prometió ofrecer actualizaciones conforme avance el proceso.
Imágenes difundidas en redes sociales mostraron vehículos sin identificación oficial en las inmediaciones de Wood Farm, dentro de la finca de Sandringham, en Norfolk, residencia asociada a Mountbatten-Windsor. También se observaron agentes vestidos de civil en el exterior del inmueble.
La reacción de Carlos III
El actual monarca británico emitió una declaración poco común, firmada personalmente, en la que sostuvo que el proceso debe desarrollarse de forma “completa, justa y adecuada”. Recalcó que las autoridades contarán con la cooperación necesaria y reiteró que “la justicia debe seguir su curso”.
No es la primera vez que Carlos III toma distancia pública de su hermano menor. En años recientes le retiró el uso del título de príncipe y lo apartó formalmente de funciones vinculadas a la Casa Real, en un intento por blindar la institución ante el desgaste reputacional provocado por las revelaciones sobre su relación con Epstein.
Una crisis que viene desde 2019
El vínculo entre Mountbatten-Windsor y Epstein arrastra más de una década de controversias. En 2019, el escándalo escaló cuando el ahora exmiembro activo de la realeza ofreció una entrevista televisiva a la BBC que fue ampliamente criticada por su manejo del tema. Poco después, la reina Isabel II lo despojó de sus responsabilidades oficiales.
La presión aumentó tras la divulgación de más documentos por parte del Departamento de Justicia estadounidense, que evidenciaron que la comunicación entre ambos habría continuado incluso después de que Epstein se declarara culpable en 2008 por solicitar servicios sexuales de una menor.
Ese mismo año 2019, Epstein fue arrestado nuevamente en Nueva York por cargos federales de tráfico sexual. Murió en prisión mientras esperaba juicio, un hecho que generó cuestionamientos y teorías en la opinión pública internacional.
Impacto institucional y repercusiones internacionales
El caso no solo toca a una figura individual, sino que vuelve a poner bajo escrutinio a la monarquía británica en un momento en que la institución busca proyectar estabilidad y renovación. Las revelaciones han salpicado incluso a otros miembros de la familia real en el debate mediático, ampliando el alcance del escándalo más allá del propio Mountbatten-Windsor.
Para la corona, el desafío no es únicamente jurídico, sino también simbólico. Cada avance en la investigación revive cuestionamientos sobre los controles internos, la transparencia y la cercanía de figuras públicas con personajes luego condenados por delitos graves.
Por ahora, la investigación sigue su curso bajo la jurisdicción británica, mientras la atención internacional se mantiene sobre uno de los episodios más delicados que ha enfrentado la familia real en las últimas décadas.


