«Se acabó la pesadilla de los asaltos»: Tras décadas de cartas ignoradas y lotes tomados por la delincuencia, el Estado cede un espacio clave que unirá las escuelas, comedores y los nuevos megaproyectos de la asociación.
Durante más de dos décadas, la inmensa labor humanitaria de la Asociación Obras del Espíritu Santo tuvo que convivir con un «vecino» incómodo y peligroso. Justo a la par de sus comedores y escuelas en el sur de San José, existía un lote a la deriva, una especie de isla de abandono estatal que el crimen organizado no tardó en hacer suya.
Hoy, la historia de ese pedazo de tierra da un giro de 180 grados. El Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU) oficializó la donación de tres terrenos colindantes a la asociación dirigida por el Padre Sergio Valverde, cerrando un amargo capítulo de inseguridad y abriendo las puertas a una expansión sin precedentes para la ONG.
El oscuro historial del lote de los 25 años
El trasfondo de esta donación es digno de una crónica policial. Según reveló el propio sacerdote, esta propiedad estatal pasó 25 años en el abandono, convirtiéndose en un dolor de cabeza constante para las autoridades y para los niños del albergue.
El Modus Operandi del hampa: La zona no solo era utilizada como búnker y foco de asaltos contra las mismas instalaciones de la asociación, sino que operaba una red de estafas inmobiliarias. Grupos inescrupulosos «loteaban» ilegalmente el terreno del Estado, vendiéndole pedacitos a familias vulnerables para que levantaran ranchos. Una vez que los incautos pagaban, eran desalojados a la fuerza por los mismos delincuentes para revender el espacio.
«Luchamos contra el narcotráfico casi 20 años en ese punto… nos robaban todo, literalmente», recordó el presbítero, quien durante pasadas administraciones envió montañas de cartas al INVU pidiendo el rescate del lugar, sin obtener respuesta hasta ahora.
Abril histórico: Se inaugura la primera gran Torre
La cesión de estas tierras llega en el momento más crítico y ambicioso de la organización. El próximo 25 de abril, Obras del Espíritu Santo cortará la cinta de la primera de sus «Torres», un imponente edificio diseñado para albergar, formar y proteger a 372 jóvenes en riesgo social.
El Padre Sergio no ocultó su agradecimiento a la actual cúpula política, mencionando directamente al presidente Rodrigo Chaves, a la mandataria electa Laura Fernández y a la presidenta ejecutiva del INVU. El sacerdote reconoció que este empuje estatal ha sido vital para levantar la obra, y anunció que el mismo día de la inauguración se colocará la primera piedra de la segunda torre, la cual estará destinada exclusivamente a mujeres.
¿Para qué se usarán los nuevos terrenos?
La donación del INVU no es para construir más edificios de apartamentos, sino que cumple una función estratégica y logística invaluable: la interconexión segura.
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Corredor Protegido: Antes, los menores albergados debían salir a la calle pública, exponiéndose al tráfico y a la delincuencia, para transitar entre las escuelas, el comedor, el templo y las nuevas piscinas. Ahora, el terreno donado servirá como un enorme patio interno, uniendo todas las instalaciones para que los niños puedan correr y jugar seguros.
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Megabodegas: El espacio sobrante se transformará en el centro de acopio de alimentos más importante de la ONG, garantizando la logística para dar de comer a miles de bocas diarias.
Con esta firma, el Estado no solo se quita de encima un lote problemático, sino que sella una alianza vital con la obra social más grande de Costa Rica, cambiando la cara del sur de la capital a punta de cemento, esperanza y voluntad política.


