El cielo de finales de febrero ofrecerá un espectáculo poco habitual: hasta seis planetas podrán distinguirse en una misma franja del firmamento justo después del atardecer. El fenómeno, conocido como alineación planetaria o “desfile planetario”, alcanzará su punto más llamativo alrededor del 28 de febrero y podrá apreciarse sin necesidad de equipos especializados.
Bastará con buscar un sitio con horizonte despejado, alejado de luces intensas, y dedicar algunos minutos a observar cómo el cielo va oscureciendo. Con paciencia, los puntos brillantes comenzarán a destacar uno a uno.
¿Qué significa realmente que estén “alineados”?
Aunque el término puede sugerir una fila perfecta en el espacio, la realidad es distinta. No se trata de una línea recta exacta entre los planetas ni de un cambio en el orden del sistema solar.
Según explicaciones divulgadas por la NASA, el efecto es visual. Los planetas orbitan alrededor del Sol en un plano similar. Desde la Tierra, esa coincidencia hace que parezcan desplazarse por una misma franja del cielo llamada eclíptica, que corresponde al recorrido aparente del Sol a lo largo del año.
Cuando varios coinciden cerca de esa línea al mismo tiempo, da la impresión de que están alineados. Es un asunto de perspectiva: el universo sigue su curso habitual, pero nuestra posición permite verlos agrupados en el cielo.
Los protagonistas de la noche
En esta ocasión podrán ubicarse seis planetas distribuidos entre el horizonte occidental y parte del cielo meridional.
- Venus será el más fácil de identificar. Su brillo intenso lo convertirá en el primer punto luminoso que sobresalga tras la puesta del Sol.
- Júpiter también destacará por su resplandor firme y constante.
- Saturno aparecerá más bajo en el horizonte, con una luz menos llamativa pero estable.
- Mercurio será el más difícil de observar. Permanecerá muy bajo y visible solo durante pocos minutos, por lo que requerirá atención inmediata tras el atardecer.
- Urano y Neptuno completan el grupo, aunque no podrán distinguirse a simple vista; para ellos sí será necesario contar con binoculares o telescopio.
Especialistas recomiendan no intentar verlos todos de golpe. Lo ideal es empezar apenas oscurece y permitir que el ojo se adapte gradualmente a la falta de luz.
¿A qué hora y cómo observarlos?
El momento más favorable será entre 45 minutos y una hora después de la puesta del Sol. Aunque el 28 de febrero marca el punto central del fenómeno, también podrá apreciarse algunos días antes y después, dependiendo de las condiciones atmosféricas.
Para una mejor experiencia se aconseja:
- Buscar un sitio con horizonte despejado hacia el oeste.
- Evitar áreas con fuerte contaminación lumínica.
- Observar primero sin instrumentos para orientarse.
- Consultar aplicaciones astronómicas que ayuden a ubicar cada planeta.
En regiones cercanas al ecuador, la eclíptica suele verse más elevada, lo que facilita distinguir planetas bajos como Mercurio y Saturno. En grandes ciudades será posible identificar al menos los más brillantes, mientras que en zonas rurales el espectáculo podría apreciarse con mayor claridad.
Este tipo de coincidencias no son diarias. Aunque no representan un fenómeno extraordinario en términos científicos, sí ofrecen una oportunidad atractiva para reconectar con el cielo nocturno y recordar que, sobre nuestras cabezas, el sistema solar continúa su danza silenciosa.


