«La vara está más alta»: Aunque los ticos se están matando estudiando más que nunca, las empresas exigen requisitos que dejan «viendo pa’l ciprés» a quienes se rezagaron en las aulas.
Si usted siente que cada vez le piden más requisitos para un puesto que antes era sencillo, no son ideas suyas; es la nueva realidad de Costa Rica. La última Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) confirma una transformación radical en la última década: la fuerza laboral tica es mucho más educada hoy que en 2015, pero paradójicamente, el «piso» para conseguir empleo subió de nivel.
El informe, que compara el cierre de 2015 con el IV trimestre de 2025, revela que el país ha logrado reducir significativamente la cantidad de personas con baja escolaridad. Sin embargo, este avance trae consigo un desafío brutal: quien no se actualiza, queda automáticamente fuera del juego.
Los Números del Cambio: Menos rezago, más universidad
Hace diez años, el panorama era preocupante. En 2015, el 67% de la población mayor de 15 años tenía la secundaria incompleta o menos. Era un país de mano de obra poco calificada. Para el cierre de 2025, esa cifra cayó al 55%. Una reducción de 12 puntos porcentuales que, en demografía, es un salto olímpico.
¿Dónde está la gente ahora?
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Con Bachillerato: Pasamos del 13% al 19% de la población con el título de secundaria en mano.
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Con Universidad: El salto fue del 20% al 26%. Hoy, uno de cada cuatro ticos tiene estudios superiores (con o sin título final).
La trampa de la «Inflación de Títulos»
Aquí entra el análisis frío de la economía. Roxana Morales Ramos, coordinadora de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA), advierte que, aunque la mejora es evidente, el mercado laboral ha reaccionado elevando el estándar mínimo de empleabilidad.
En 2015, no tener el colegio terminado era una desventaja manejable. En 2026, es una condena al desempleo o a la informalidad precaria. El crecimiento económico de Costa Rica se ha concentrado en Zonas Francas, Servicios y Tecnología, sectores que no contratan «fuerza bruta», sino competencias blandas, idiomas y habilidades técnicas.
El desempleado de hoy es más «leído»
Un dato que rompe mitos es el perfil de quien busca trabajo.
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En 2015, el 64% de los desempleados tenía baja escolaridad.
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En 2025, esa cifra bajó al 49%.
¿Qué significa esto? Que hoy en día, las filas de desempleo están llenas de gente con bachillerato y hasta con universidad incompleta. Ya no basta con «sacar el cole»; la competencia es feroz y hay más gente preparada peleando por las mismas vacantes.
Conclusión: Estudiar ya no es opción, es supervivencia
Los datos del INEC envían un mensaje claro a la juventud y a la fuerza laboral activa: la educación se ha consolidado como el filtro definitivo de inserción social. Mientras la estructura productiva del país siga migrando hacia servicios de alto valor, aquellos que se queden con «la escuela» o «noveno año» verán cómo las puertas del empleo formal se cierran cada vez más rápido.


