En parques, redes sociales y hasta en conversaciones familiares, una palabra empieza a sonar con más fuerza en Costa Rica: therians. Para muchos es un término nuevo; para otros, una identidad que aseguran haber descubierto desde la infancia.
Lejos de tratarse de disfraces o simples juegos, quienes se identifican como therians sostienen que su conexión con un animal es profunda y forma parte de su esencia. No afirman que su cuerpo físico cambie ni que puedan transformarse literalmente, sino que su identidad interna —lo que llaman su theriotype— corresponde a una especie no humana.

¿Cómo describen su experiencia?
Dentro de la comunidad, algunas personas explican que experimentan:
- Instintos que asocian con un animal específico.
- Sensaciones corporales “fantasma”, como sentir cola u orejas.
- Incomodidad con su corporalidad humana.
- Impulsos de correr en cuatro patas, trepar o emitir sonidos como aullidos.

Esta última práctica se conoce como quadrobics, una actividad física que ha ganado popularidad en plataformas como TikTok, donde abundan videos de jóvenes usando máscaras de animales mientras realizan saltos y desplazamientos apoyados en manos y pies.
Una identidad que nació en internet
Aunque la idea de humanos vinculados espiritualmente con animales aparece en mitologías antiguas —como los hombres lobo europeos o los nahuales en Mesoamérica— el concepto moderno de “therian” es relativamente reciente.
El término proviene de therianthrope (bestia + humano). Su consolidación ocurrió en la década de 1990 en espacios digitales. En noviembre de 1992 se creó en Usenet el grupo alt.horror.werewolves, inicialmente dedicado a discutir películas y literatura sobre hombres lobo. Con el tiempo, algunos participantes empezaron a compartir experiencias personales más allá de la ficción, asegurando sentirse “hombres lobo reales” u otras especies animales.
A partir de esas conversaciones, surgió la palabra therian, y la comunidad comenzó a expandirse por foros, listas de correo y más adelante en redes sociales y plataformas digitales.
No son lo mismo que los “furries”
Un punto clave en el debate es diferenciar a los therians de los llamados furries.
Los furries forman una subcultura centrada en personajes animales antropomórficos —que hablan, usan ropa o tienen rasgos humanos— y su enfoque es artístico y recreativo. Muchos confeccionan trajes elaborados conocidos como fursuits y asisten a convenciones.
En cambio, quienes se identifican como therians insisten en que no se trata de un pasatiempo ni de una afición estética, sino de una vivencia interna que consideran parte de su identidad personal.
El fenómeno en América Latina… y Costa Rica
Durante 2025 y 2026, países como Argentina, Chile y México han registrado un aumento en la visibilidad de esta tendencia. Entrevistas en televisión, reportajes y discusiones en redes sociales han abierto un debate: ¿se trata de una moda juvenil impulsada por algoritmos o de una identidad que simplemente ahora tiene mayor exposición?
En Costa Rica, el tema empieza a generar conversación, especialmente entre adolescentes y jóvenes adultos que consumen contenido digital. Especialistas en comportamiento juvenil señalan que las redes sociales amplifican comunidades que antes estaban dispersas, permitiendo que personas con experiencias similares se encuentren con facilidad.
El auge de los videos de quadrobics, desafíos virales y testimonios personales ha colocado la palabra “therian” en la conversación pública nacional, aunque aún no existen datos oficiales que cuantifiquen su presencia en el país.
Lo cierto es que el fenómeno refleja cómo las identidades contemporáneas se construyen y se visibilizan cada vez más en entornos digitales, donde conceptos que antes eran marginales hoy pueden convertirse en tendencia en cuestión de semanas.


