Mientras las vitrinas se llenan de rosas y promesas de amor eterno, las estadísticas oficiales cuentan una historia mucho más fría. El compromiso legal en el país está perdiendo su brillo: en la última década, el entusiasmo por el altar o el juzgado ha disminuido.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el desplome es innegable. Si en 2015 el país celebraba 26.512 bodas, para el cierre de 2024 la cifra cayó a 22.136. No es un dato aislado; es una tendencia que ha marchitado la tasa de nupcialidad, pasando de 5,5 a tan solo 4,3 matrimonios por cada mil habitantes.
Madurez sobre juventud: el reloj social se atrasa
Casarse ya no es un rito de iniciación a la adultez temprana. Los ticos están llegando a la firma del contrato con más canas y más certezas (o dudas). En diez años, la edad promedio para dar el paso subió cuatro años en ambos sexos:
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Hombres: Pasaron de casarse a los 34 años en 2015, a hacerlo a los 38 en 2024.
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Mujeres: El promedio subió de los 31 a los 35 años en el mismo periodo.
La fe se queda sola en los templos
La caída no solo es cuantitativa, sino también espiritual. El matrimonio católico sigue perdiendo terreno frente a la frialdad de los trámites civiles. Mientras que hace 11 años casi el 27% de las parejas buscaba la bendición religiosa, hoy esa cifra se ha reducido a un escaso 19,5%. Por el contrario, la vía civil ya acapara el 80,5% de los registros, consolidándose como la opción predominante, aunque cada vez menos frecuente.
Matrimonio igualitario
Uno de los datos que más sorprende es el del matrimonio igualitario. Tras el entusiasmo inicial de su legalización, las cifras muestran un frenazo en seco:
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El pico histórico: En 2021, el país registró su cifra más alta con 838 uniones.
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El declive sostenido: Desde ese momento, el interés ha venido a la baja, pasando por 694 en 2022 y 723 en 2023.
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El suelo del 2024: Con solo 637 registros, el año pasado se convirtió en el de menor actividad para este segmento en el último lustro, superando incluso las cifras de 2020 (498), cuando el país estaba bajo el rigor de la pandemia.


