miércoles, 3 junio 2026
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¡Entre basura y zopilotes! El OIJ rastrea la «tumba» de Jessy en el lugar más peligroso de Pavas

«Sentían que alguien la acosaba»: La familia rompe el silencio sobre las llamadas misteriosas que recibió la joven madre antes de esfumarse en la oscuridad de una alameda.

El olor a descomposición y la humedad de una quebrada en El Tajo de Pavas se convirtieron, una vez más, en el escenario de una búsqueda desesperada. A nueve meses de que la joven madre Jessy Álvarez desapareciera sin dejar rastro, agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) descendieron a este sector conflictivo con la esperanza de cerrar un ciclo de dolor para una familia costarricense, aunque el resultado de la diligencia dejó más preguntas que respuestas.

La operación, ejecutada bajo un fuerte dispositivo de seguridad, responde a nuevas informaciones confidenciales que sugerían que este vertedero natural podría haber sido el sitio de disposición final de la víctima.

La Cronología: Un viaje sin retorno

Para entender por qué la policía busca en Pavas, hay que rebobinar la cinta hasta la noche del 10 de mayo. Ese día, alrededor de las 11:00 p. m., Jessy salió de su vivienda. Una cámara de seguridad captó sus últimos pasos conocidos: la joven camina tranquila por una alameda, hasta que la imagen se corta y ella se pierde en la oscuridad.

La Ruta Digital: La tecnología ha sido clave, pero también desconcertante. El rastreo de su teléfono celular dibujó un mapa inquietante:

  1. Se presume que abordó un vehículo esa misma noche.

  2. La señal del móvil se movió hacia las partes altas entre Desamparados y Aserrí, una zona montañosa y solitaria.

  3. Sin embargo, la hipótesis judicial sugiere un giro macabro: tras ese viaje a la montaña, la joven habría sido trasladada nuevamente hacia el sector de Pavas, donde las autoridades presumen que fue asesinada y ocultada.

La Teoría del Acoso: «Alguien la vigilaba»

Más allá de la logística del crimen, el móvil parece apuntar al corazón. Las investigaciones y los testimonios familiares han ido tejiendo la hipótesis de un crimen pasional. El entorno de Jessy vivía con una inquietud latente. Sus parientes relataron a las autoridades que sentían que la joven era víctima de acoso constante. Las llamadas insistentes y misteriosas eran frecuentes, lo que sugiere que el agresor podría ser alguien conocido u obsesionado con ella, un patrón lamentablemente común en los femicidios en Costa Rica.

El Hallazgo en la Quebrada: Falsa Alarma

Durante la incursión de esta semana en El Tajo, la tensión fue máxima cuando los agentes localizaron restos óseos entre los desechos. Sin embargo, tras la extracción y el análisis preliminar de los forenses en la escena, el alma se les volvió a caer a los pies a los familiares: los huesos no eran humanos. Se trataba de restos animales, descartando —por ahora— que ese punto específico fuera la fosa clandestina buscada.

Contexto: Pavas como zona de descarte

El Tajo de Pavas ha sido históricamente utilizado por grupos criminales para deshacerse de evidencia debido a su difícil acceso y la acumulación de basura. Análisis del Caso: Que el OIJ haya regresado a este punto indica que la investigación no está fría. Existe un testimonio o una prueba técnica que señala a ese lugar. El reto ahora es encontrar la «aguja en el pajar» en un terreno que la naturaleza y la contaminación se encargan de ocultar.

Mientras tanto, una familia sigue esperando que el teléfono suene, no para recibir acoso, sino para recibir la noticia que les permita, al fin, darle paz a Jessy.

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