«A poner atención»: Se terminaron los mensajes por debajo del pupitre. Las autoridades educativas definen la «zona prohibida» y la «zona libre» para el uso del móvil a partir de ahora.
A pocas horas de que suene el timbre y miles de estudiantes costarricenses regresen a las aulas, una de las preguntas más recurrentes en los hogares ticos ha sido resuelta: ¿Qué va a pasar con los celulares? El ministro de Educación Pública, Leonardo Sánchez, aprovechó la vitrina de Noticias Repretel este mediodía para zanjar la polémica y establecer las reglas de etiqueta digital que regirán en las escuelas y colegios públicos.
La directriz no es una ocurrencia de último minuto; responde a una preocupación global sobre la caída en la atención de los menores. El mensaje es claro: el teléfono deja de ser un juguete de distracción para convertirse, estrictamente, en una herramienta pedagógica (cuando el «profe» lo diga).
La Regla de Oro: Aula «Desconectada»
Sánchez fue enfático al responder las dudas de la audiencia. La regulación establece una frontera física clara dentro de la institución educativa.
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Dentro del Aula: PROHIBIDO el uso recreativo. El celular no puede ser utilizado para chatear, ver redes sociales o jugar mientras se imparte la lección.
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La Excepción: Solo se permitirá su uso si el docente tiene planificada una actividad educativa específica (buscar información, usar una app de matemáticas, realidad aumentada, etc.).
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Fuera del Aula (Recreos y Pasillos): PERMITIDO. El MEP ha decidido no aplicar una prohibición total (como en algunos países europeos). Se respeta el derecho del estudiante a comunicarse con sus padres o entretenerse durante sus tiempos libres, entendiendo que el móvil es también un canal de seguridad familiar.
¿Por qué ahora? La ciencia detrás del «No»
El jerarca del MEP explicó que esta decisión se fundamenta en una revisión exhaustiva de literatura científica y las recomendaciones de la OCDE (el club de los países desarrollados al que pertenece Costa Rica).
«La evidencia dice que los celulares mal regulados afectan los procesos de aprendizaje, porque el estudiante no presta atención», señaló Sánchez.
Análisis Pedagógico: El cerebro adolescente tiene dificultades para gestionar la atención dividida. Si el estudiante está pendiente de una notificación de Instagram o un mensaje de WhatsApp, su capacidad para retener la explicación de Matemáticas o Español cae drásticamente. La medida busca recuperar la concentración profunda, algo que se ha perdido en la era del scroll infinito.
El reto para los «profes» y los papás
Esta normativa pone una carga de responsabilidad compartida:
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A los docentes: Les toca hacer valer la autoridad en el aula y diseñar clases lo suficientemente atractivas para que el celular no sea una tentación, o bien, integrarlo inteligentemente.
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A los padres: El ministro hizo un llamado tácito a la educación desde casa. De nada sirve la regla del MEP si los padres bombardean a sus hijos con mensajes durante las horas lectivas.
En resumen, el celular no desaparece de la mochila, pero sí se apaga (o se silencia) cuando el maestro empieza a hablar. Es un intento por equilibrar la tecnología con la vieja y confiable atención humana.


