El debate por el precio del arroz en la Asamblea Legislativa escaló rápidamente a un enfrentamiento personal. La jefa del oficialismo, Pilar Cisneros, aprovechó su intervención para cuestionar no solo los datos económicos de Eliécer Feinzaig, sino también la vigencia política de su partido tras los recientes resultados electorales.
La chispa se encendió cuando la diputada oficialista salió en defensa de la reducción del precio del grano, rechazando de plano cualquier intento de imponer nuevos impuestos. Sin embargo, lo que empezó como una discusión técnica sobre el mercado del arroz, terminó con Cisneros lanzando una carga de profundidad contra el líder del Partido Liberal Progresista (PLP), recordándole el escaso apoyo recibido en las urnas.
Un golpe a la credibilidad política
Con la mira puesta en Feinzaig, Cisneros no tuvo reparos en cuestionar la confianza que el pueblo deposita en su colega. La legisladora fue tajante al señalar que la ausencia de representación territorial de su rival es un mensaje directo de la ciudadanía. “Por algo su fracción desapareció del mapa, porque la gente no cree en usted, no cree en el PLP”, dijo la oficialista, comparando esa situación con los 31 puestos que el Partido Pueblo Soberano (PPSO) logró alcanzar.
Para la periodista, el respaldo popular es la prueba máxima de quién tiene la razón en el debate público. Según su postura, mientras unos pierden terreno, el pueblo ha validado la gestión del Gobierno, dándoles el mandato para seguir adelante con sus políticas económicas.
¿Mentirosa o imprecisa? El reto de los datos
El enfrentamiento también tuvo un capítulo dedicado a la semántica y a los números de la canasta básica. Visiblemente molesta por los cuestionamientos de Feinzaig, Cisneros lo instó a ser directo y a dejar de usar eufemismos para llamarla mentirosa. “Aprenda a usar el lenguaje, aprenda a ver el significado de las palabras”, le recriminó, mientras sostenía que, según datos del Ministerio de Economía, el arroz ha bajado hasta un 33% en todo el país.
Cisneros cerró su intervención con un reto directo al diputado liberal, exigiéndole que presente pruebas reales si pretende desmentir la baja en los precios que, según ella, ella misma percibe en su propio hogar. “¿Usted va a comprar arroz a su casa? A mí me sale más barato; no sé usted dónde lo compra”, sentenció, dejando el desafío sobre la mesa y a su oponente bajo una lluvia de críticas sobre su conocimiento del costo de vida real de los costarricenses.


