«Ni un despido, pero sí reacomodos»: Leonardo Sánchez firma la resolución esta semana y promete que la baja natalidad no dejará a los educadores en la calle, aunque congelará los movimientos de plazas hasta abril.
El sistema educativo costarricense está a punto de experimentar su transformación logística más profunda de la última década. El Ministerio de Educación Pública (MEP) ha decidido dejar de «tapar el sol con un dedo» frente a la realidad demográfica del país y anunció, mediante una nueva resolución, que a partir de este curso lectivo 2026 se reducirá significativamente la cantidad de estudiantes por aula en todos los niveles.
Esta decisión, confirmada por el titular de la cartera, Leonardo Sánchez, responde a dos factores críticos: la estrepitosa caída en la tasa de natalidad que enfrenta Costa Rica y la urgencia pedagógica de mejorar la atención en las aulas. Los rangos de matrícula, que no se tocaban desde el 2017, finalmente se adaptan a una Costa Rica con menos niños, pero con mayores necesidades educativas.
Los Nuevos Números: El fin de las aulas saturadas
Para los padres de familia y docentes que por años se quejaron de grupos inmanejables, los nuevos topes suenan a música celestial. La reducción es drástica, especialmente en secundaria:
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Preescolar (Materno y Transición): Baja de 25 a 18 estudiantes (Atención casi personalizada).
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Primaria (Escuela): Pasa de 35 a 25 estudiantes máximo.
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Secundaria (Colegio): Se reduce de 40 a 25 estudiantes.
Análisis Pedagógico: Sánchez justificó el cambio basándose en la neurociencia educativa. «El aprendizaje mejora cuando el docente puede conocer mejor a cada estudiante», afirmó. Bajar de 40 a 25 alumnos en un colegio no es un detalle menor; permite al profesor dar retroalimentación real, controlar la disciplina sin desgaste emocional y, sobre todo, atender adecuadamente a la población con discapacidad bajo el amparo de la Ley 7600, algo que con grupos masivos era humanamente imposible.
El Miedo del Gremio: ¿Qué pasará con los profes?
La matemática es simple: si hay menos alumnos, se necesitan menos grupos. Esto encendió de inmediato las alarmas en los sindicatos y salas de profesores sobre posibles recortes de personal. Sin embargo, el jerarca del MEP se adelantó a la polémica garantizando estabilidad laboral.
«No habrá despidos», aseguró Sánchez, a pesar de que la matrícula 2026 no superará los 950.000 estudiantes. La Estrategia de Reubicación: En lugar de cesar a los educadores interinos o propietarios, el MEP aplicará una estrategia de redistribución.
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Si en una escuela rural faltan niños para llenar el cupo, el docente no se va a la casa; será reubicado en otros centros o secciones que requieran apoyo.
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Se giró una orden estricta a Recursos Humanos: no eliminar ningún código de plaza hasta que se tenga el dato real de matrícula al cierre de abril de 2026.
Contexto: Un país que envejece
Esta medida no es un lujo, es una adaptación forzosa. Costa Rica registra desde hace varios años la tasa de fecundidad más baja de América (incluso por debajo del nivel de reemplazo poblacional). Las escuelas se están vaciando naturalmente. Al reducir el tamaño de los grupos, el MEP convierte un problema demográfico (falta de niños) en una oportunidad de calidad (mejor educación para los que hay).
La resolución se firmará esta misma semana y vendrá acompañada de anexos explicativos para que los directores regionales sepan cómo aplicar la «nueva matemática» del MEP sin generar caos administrativo.


