El sistema educativo costarricense se encamina a un ajuste estructural que marcará un antes y un después en la forma en que se organizan las aulas. El Ministerio de Educación Pública confirmó que, a partir del curso lectivo 2026, reducirá de manera generalizada la cantidad de estudiantes por grupo en preescolar, primaria y secundaria, como respuesta a los cambios demográficos y pedagógicos que vive el país.
La decisión fue anunciada la noche de este lunes por el jerarca de la institución, José Leonardo Sánchez, quien explicó que la medida no implicará despidos de personal docente y, por el contrario, busca mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje en los centros educativos públicos.
¿Cómo quedarán conformados los grupos?
El ajuste impactará todos los niveles del sistema. En educación preescolar, los grupos pasarán de un promedio de 25 estudiantes a un máximo de 18. En primaria, el límite bajará de 35 a 25 alumnos por aula, mientras que en secundaria se dará uno de los cambios más significativos: de grupos que llegaban hasta 40 estudiantes se pasará también a un tope de 25.
Según explicó el ministro, se trata de una actualización que no se aplicaba desde el 2017 y que responde, entre otros factores, a la caída sostenida en la tasa de natalidad y a la nueva realidad que enfrentan las aulas en distintas regiones del país.
El respaldo pedagógico detrás de la medida
Desde la óptica del MEP, la reducción de estudiantes por grupo no es solo un tema administrativo, sino una decisión respaldada por evidencia pedagógica y aportes de la neurociencia educativa. Grupos más pequeños permiten que el docente conozca mejor a cada estudiante, brinde retroalimentación más oportuna y fortalezca el vínculo dentro del aula.
Además, se disminuye la sobrecarga cognitiva, se mejora la atención y se incrementa la motivación, factores que inciden directamente en la calidad de los aprendizajes, especialmente en contextos donde las brechas educativas siguen siendo un desafío.
Sin despidos y con reubicaciones estratégicas
Uno de los puntos que más inquietud genera en este tipo de anuncios es el futuro del personal docente. El MEP fue enfático en que no habrá despidos producto de la disminución en la matrícula. Cuando un centro educativo no cuente con suficientes estudiantes, la estrategia será conformar grupos más pequeños o reubicar a los docentes en otras instituciones o secciones donde se requiera reforzar la atención educativa.
Este reacomodo busca aprovechar el recurso humano existente y responder de forma más equitativa a las necesidades del sistema.
Un impacto clave en la educación inclusiva
La reducción del tamaño de los grupos también tendrá efectos directos en la atención de estudiantes con discapacidad o con necesidades educativas especiales. Con menos alumnos en el aula, el personal docente podrá ofrecer un acompañamiento más cercano sin descuidar al resto del grupo, lo que fortalece los procesos de inclusión y mejora la experiencia educativa para toda la comunidad estudiantil.
El MEP sostiene que este cambio apunta a una educación más humana, más personalizada y acorde con la realidad social del país, en un momento en que el sistema enfrenta transformaciones profundas tanto dentro como fuera del aula.


