jueves, 4 junio 2026
- Publicidad -

Se les vino la noche: Por primera vez, las redes sociales enfrentan a un jurado por crear adicción infantil deliberada

«Como las tabacaleras en los 90»: Abogados aseguran que el algoritmo no es casualidad, sino una trampa diseñada milimétricamente para que sus hijos no puedan soltar el celular.

Si usted es de los padres que pelea a diario para que sus hijos suelten el celular, esta noticia le va a interesar. En un tribunal civil de California, Estados Unidos, acaba de iniciar un proceso judicial que podría cambiar para siempre las reglas del juego en Internet. Por primera vez en la historia, un jurado popular tendrá la tarea de decidir si YouTube (Google) e Instagram (Meta) diseñaron sus plataformas con la intención maliciosa de volver adictos a los niños y adolescentes.

El caso, que arrancó este lunes, no es una demanda más. Se trata de un litigio que busca sentar un precedente legal, comparando a las grandes tecnológicas con las tabacaleras de hace tres décadas: empresas que sabían que su producto era nocivo y, aun así, lo hicieron más adictivo para llenar sus bolsillos.

La Acusación: «Ingeniería de la Adicción»

El juicio se centra en la denuncia de una joven de 20 años, identificada por las iniciales K.G.M., quien alega haber sufrido daños mentales severos tras volverse adicta a estas aplicaciones durante su niñez. Pero K.G.M. es solo la punta del iceberg; su caso representa a miles de familias que han visto cómo la depresión, los trastornos alimentarios y hasta los intentos de suicidio se disparan entre los menores conectados.

El abogado de la parte demandante, Mark Lanier, no se anduvo con rodeos en su declaración inicial ante la jueza Carolyn Kuhl. «Voy a mostrarles pruebas de que estas compañías construyeron máquinas diseñadas para volver adictos los cerebros de los niños, y lo hicieron a propósito», afirmó Lanier.

El argumento central: No fue un accidente. Según la acusación, funciones como el «scroll infinito» (deslizamiento sin fin) de Instagram o la reproducción automática de YouTube no son herramientas de comodidad, sino trampas psicológicas.

  • Instagram: Se describe como un flujo interminable donde el usuario busca validación social (likes) como una rata de laboratorio busca azúcar.

  • YouTube: El algoritmo aprende qué mantiene al niño pegado a la pantalla y le da más de eso, sin darle tiempo de pensar en detenerse.

La Estrategia: «El Manual del Tabaco»

Aquí es donde el análisis se pone interesante. Históricamente, las redes sociales se han escudado en la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, una norma gringa que dice que las plataformas no son responsables de lo que los usuarios publican. Sin embargo, los abogados de las víctimas están usando una estrategia brillante: no están demandando por el contenido, sino por el diseño del producto.

Al igual que en los años 90 se demostró que las tabacaleras manipulaban la nicotina para enganchar a los fumadores, aquí se intenta probar que el algoritmo fue manipulado para enganchar a los menores. «Es la primera vez que una empresa de redes sociales tiene que enfrentarse a un jurado por causar daños a menores», explicó Matthew Bergman, del Social Media Victims Law Center.

Zuckerberg al Banquillo

El juicio promete ser un desfile de celebridades tecnológicas. Se espera que Mark Zuckerberg, el mandamás de Meta, declare el próximo 18 de febrero. También tendrán que jurar decir la verdad Adam Mosseri (jefe de Instagram) y Neil Mohan (director de YouTube).

La defensa de las tecnológicas intentó, sin éxito, evitar que se usaran términos como «tabaco» o «adicción química» en la corte, argumentando que sus servicios son herramientas de comunicación. Sin embargo, el argumento de que «la adicción es rentable» parece ser el eje que podría costarles miles de millones de dólares en indemnizaciones.

¿Qué significa esto para Costa Rica?

Aunque el juicio es en Los Ángeles, el impacto es global. Si el jurado falla a favor de las víctimas, Meta y Google podrían verse obligadas a rediseñar sus aplicaciones a nivel mundial, eliminando las funciones más agresivas de retención de usuarios. Esto significaría un Internet menos «pegajoso» para los niños y adolescentes ticos, quienes consumen exactamente las mismas versiones de Instagram y YouTube que los jóvenes estadounidenses.

Articulos de su interés
- Publicidad -

Lo Más Leido

- Publicidad -

Lo Más Reciente