miércoles, 3 junio 2026
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La contracara del medio tiempo: así fue el show alternativo que compitió con Bad Bunny en el Super Bowl

Mientras Bad Bunny acaparaba la atención global como protagonista del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, un evento paralelo se desarrollaba en el ámbito digital con un objetivo claro: ofrecer una alternativa ideológica y musical al show principal. Se trató de un concierto impulsado por sectores conservadores de Estados Unidos que, según datos de YouTube, logró reunir a más de seis millones de espectadores simultáneos.

La iniciativa fue promovida por Turning Point USA, una organización de corte conservador fundada en 2012 por el activista Charlie Kirk, figura clave del movimiento MAGA. El evento fue transmitido el domingo 8 de febrero casi en el mismo horario del descanso del partido, en una estrategia explícita de contraprogramación frente a la actuación del artista puertorriqueño.

El cartel estuvo conformado por músicos asociados a la escena country y al conservadurismo cultural estadounidense, entre ellos Kid Rock, Brantley Gilbert, Lee Brice y Gabby Barrett. La transmisión alcanzó su punto máximo con cerca de 6,1 millones de usuarios conectados de forma simultánea en YouTube, mientras que durante buena parte del concierto la audiencia se mantuvo entre los 4,5 y 5,5 millones.

Además de YouTube, el evento fue replicado en plataformas propias de Turning Point USA y difundido por diversos medios afines al conservadurismo, como OAN News, Real America’s Voice, TBN, NTD y The National News Desk. La organización indicó que no obtuvo autorización para retransmitir el concierto en vivo a través de la red social X.

La puesta en escena estuvo cargada de simbolismo. Brantley Gilbert abrió el concierto con un mensaje dirigido a sus seguidores, al que calificó como “la América real”, mientras que Kid Rock cerró la presentación con una interpretación frente a una enorme bandera estadounidense desplegada como telón de fondo. En total, el evento se extendió por cerca de 30 minutos, superando en duración al espectáculo de medio tiempo oficial.

El origen de esta iniciativa se remonta a las críticas lanzadas desde sectores cercanos al expresidente Donald Trump contra la elección de Bad Bunny como figura central del Super Bowl. Desde octubre anterior, la organización había anunciado el concierto como respuesta a lo que consideraban una representación cultural ajena a sus valores, pese a que el cantante es ciudadano estadounidense por su origen puertorriqueño.

La controversia se intensificó cuando figuras políticas de alto perfil se sumaron a la conversación. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, compartió en X una imagen del concierto alternativo y aseguró que lo estaba viendo junto a su familia. Paralelamente, la cuenta oficial de la Casa Blanca publicó el lema “Make America Great Again” justo al inicio del show de Bad Bunny, un mensaje históricamente ligado a Trump y su movimiento político.

El propio Trump había manifestado su rechazo a la participación del artista latino en el Super Bowl, calificando su elección como “una horrible decisión”. Aunque inicialmente expresó su intención de asistir al partido disputado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, finalmente desistió de hacerlo.

Más allá de las cifras y la polémica, el episodio dejó en evidencia cómo el Super Bowl, además de ser un evento deportivo y de entretenimiento, se ha convertido en un escenario donde convergen disputas culturales y políticas. En esta ocasión, la música fue el vehículo de una confrontación simbólica entre visiones opuestas de identidad, representación y poder mediático en Estados Unidos.

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