La conversación sobre el futuro de la Selección Nacional volvió a tomar fuerza luego de que Christian Sandoval, periodista de Teletica, compartiera un análisis que dejó un sabor amargo entre muchos aficionados. Su mensaje, difundido en redes sociales, no fue liviano ni complaciente: el camino rumbo al Mundial 2030 podría convertirse en una de las pruebas más exigentes que haya enfrentado el fútbol tico en décadas.
Desde su perspectiva, el comunicador puso sobre la mesa un punto que incomoda: el proceso eliminatorio anterior representó una oportunidad que no se aprovechó. A su juicio, más allá de resultados puntuales, hubo fallas estructurales y decisiones desacertadas que hoy pasan factura. En su análisis, Sandoval cuestionó la actitud con la que algunos sectores del fútbol nacional asumieron la eliminación pasada, señalando que no se percibieron cambios profundos ni autocrítica real dentro de la Federación Costarricense de Fútbol.
El periodista fue claro en advertir que el contexto regional cambiará drásticamente. Con el nuevo formato de clasificación de Concacaf, las selecciones tradicionalmente más fuertes del área competirán desde fases más avanzadas, lo que eleva el nivel de exigencia. Para Sandoval, este escenario reduce el margen de error y obliga a Costa Rica a llegar con un proyecto sólido, planificación seria y decisiones oportunas, algo que —según su lectura— aún no se consolida.
En cuanto al sistema de competencia, explicó que la región cuenta con 35 selecciones. Las mejores 13 del ranking FIFA avanzarán directamente, mientras que las restantes deberán disputar rondas preliminares. De ahí surgirán 24 equipos que se repartirán en grupos, en una fase que, en el papel, podría favorecer inicialmente a Costa Rica al evitar rivales de peso en el arranque. Sin embargo, el verdadero reto aparece en la etapa final, donde los boletos al Mundial se disputarán en grupos reducidos y altamente competitivos.
Es justamente en ese tramo decisivo donde Sandoval ve el mayor riesgo. Enfrentar en un mismo escenario a potencias como México, Estados Unidos y Canadá incrementa la presión y reduce las posibilidades de clasificación si no hay un cambio profundo en la forma de trabajar. El comunicador insistió en que el problema no es solo deportivo, sino dirigencial y estructural, y que esperar a que arranque la eliminatoria para reaccionar sería repetir errores del pasado.
El llamado, aunque incómodo, apunta a una realidad que muchos prefieren esquivar: el tiempo corre y el fútbol costarricense no puede darse el lujo de improvisar. El análisis de Sandoval reabre un debate necesario sobre planificación, liderazgo y visión a largo plazo, en un momento en el que el margen de error es cada vez más estrecho para Costa Rica.


