miércoles, 3 junio 2026
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“Pensé que era un trabajo”: sobreviviente revela cómo llegó a la mansión de Epstein sin saber quién era

El caso de Jeffrey Epstein volvió esta semana al centro del debate público en Estados Unidos, no solo por la decisión del Departamento de Justicia de retirar miles de documentos de su sitio web, sino porque ese movimiento reactivó testimonios que durante años permanecieron ocultos. Entre ellos, el de Andrea Sterling, una mujer colombiana que decidió relatar cómo, siendo menor de edad, logró escapar de una situación de abuso en la mansión del multimillonario.

La eliminación temporal de los archivos se dio luego de que abogados de víctimas denunciaran fallas en la edición de los documentos, las cuales habrían expuesto información sensible y comprometido la identidad de casi un centenar de sobrevivientes. Según informó la agencia EFE, las autoridades estadounidenses reconocieron errores técnicos o humanos y anunciaron una revisión exhaustiva para evitar nuevas filtraciones.

En ese contexto, Sterling reapareció públicamente con un testimonio que no forma parte directa de los expedientes judiciales, pero que aporta una mirada clave sobre los mecanismos de captación que operaban alrededor de Epstein a inicios de los años 2000.

“No sabía quién era él”

En entrevista con Caracol Radio, Sterling explicó que tenía 17 años cuando fue llevada a la residencia del financista en Florida. El contacto se dio por medio de una amiga cercana, quien le ofreció participar en lo que describieron como un trabajo ocasional de masajes, sin dar mayores detalles.

Según relató, en ese momento llevaba una vida normal, asistía a la universidad y estaba definiendo su futuro profesional. La propuesta, presentada como algo casual y sin riesgos, no despertó sospechas. “No me dijeron el nombre, ni quién era realmente esa persona”, señaló.

Sterling recordó que en aquella época el acceso a la información era limitado. No existían las herramientas digitales actuales para investigar antecedentes, y la confianza en su entorno cercano fue determinante para aceptar la invitación.

Una experiencia que cambió en minutos

El día del encuentro, Sterling llegó acompañada por dos amigas, quienes ya habían estado antes en la casa. Inicialmente, todo transcurrió de forma aparentemente normal. Sin embargo, conforme avanzaron los minutos, la situación comenzó a tornarse incómoda.

Fue entonces cuando comprendió que algo no estaba bien. A diferencia de las otras jóvenes, Sterling reaccionó con rechazo ante las solicitudes que, según su relato, comenzaron a hacerle. “Ahí me di cuenta de que yo era la única incómoda”, afirmó.

Con el tiempo entendería que las otras menores ya habían sido captadas previamente, sometidas a un proceso de normalización del abuso y atrapadas por promesas de oportunidades laborales o artísticas que nunca se concretaron.

Insistir para salir

Sterling relató que pidió irse en varias ocasiones. Dijo sentirse sola y sin respaldo dentro de la casa. Aseguró que Epstein intentó retenerla y calmarla, lo que aumentó su ansiedad. La situación terminó en un enfrentamiento directo, hasta que finalmente logró salir del lugar.

Años después, reflexiona que, pese a la falta de experiencia y herramientas emocionales que tenía en ese momento, consiguió algo que muchas otras no pudieron: escapar.

El reconocimiento tardío y la decisión de hablar

Sterling aseguró que no supo quién era Jeffrey Epstein hasta 2019, cuando su rostro apareció de forma recurrente en los noticieros tras su arresto. Al verlo, comprendió que lo que se denunciaba públicamente coincidía con lo que ella había vivido años atrás.

Ese reconocimiento la llevó a intentar contactar nuevamente a las amigas que la acompañaron aquel día, sin éxito. Fue hasta 2025, cuando una de ellas decidió hablar públicamente, que Sterling optó por romper su propio silencio.

Según explicó, durante años respetó la decisión de las otras víctimas de no exponerse, conscientes del miedo, la vergüenza y las posibles represalias que rodean este tipo de casos.

Un mensaje que trasciende fronteras

Hoy, Sterling afirma que su objetivo no es solo contar lo que vivió, sino advertir sobre una realidad que, según ella, sigue vigente. Denuncia la normalización del abuso de poder, especialmente cuando involucra a personas influyentes y menores de edad.

Su testimonio apunta a padres, docentes, empleadores y figuras de autoridad, recordando que el silencio suele proteger a los sistemas de poder y no a las víctimas. “Estas cosas no se pueden seguir normalizando”, insistió, al tiempo que cuestionó la falta de protección efectiva para quienes denuncian.

En medio de un caso que sigue revelando nuevas aristas, la voz de Sterling se suma a las de muchas otras personas que, años después, siguen intentando que su historia no vuelva a repetirse.

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