La presidenta electa revela el contenido de la conversación con el mandatario salvadoreño y adelanta prioridades que marcarán su gobierno.
La presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, reveló detalles de la llamada telefónica que sostuvo con el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, luego de su triunfo electoral. La conversación, según explicó, no fue únicamente protocolaria, sino que abordó temas estratégicos con impacto directo en la agenda de seguridad y cooperación regional.
Durante una entrevista concedida a Noticias Repretel, Fernández explicó que el contacto con Bukele se dio en un ambiente cordial y con un enfoque claro en fortalecer las relaciones entre países centroamericanos, especialmente en áreas donde El Salvador ha desarrollado modelos que hoy despiertan interés internacional.
Una relación regional con enfoque práctico
Fernández indicó que ambos coincidieron en la importancia de mantener una relación de apoyo mutuo entre Costa Rica y El Salvador, con énfasis en la continuidad de la asesoría técnica que el país salvadoreño ya brinda en materia de seguridad y uso de tecnología aplicada al control del crimen organizado.
Entre los temas abordados destacó el proyecto costarricense de una cárcel de máxima contención, una de las promesas más visibles de su campaña. La presidenta electa señaló que este tipo de infraestructura requiere no solo voluntad política, sino también experiencia técnica, área en la que El Salvador se ha posicionado como referente en la región.
Tecnología, control y seguridad
Además del centro penitenciario, Fernández mencionó el interés en avanzar en proyectos de centros de mando y control apoyados en tecnología, similares a los utilizados por el gobierno salvadoreño. Según explicó, estos sistemas permiten una respuesta más rápida y coordinada de las fuerzas de seguridad, algo que considera indispensable ante el crecimiento del crimen organizado en Centroamérica.
Para la futura mandataria, estos intercambios técnicos no implican copiar modelos de forma automática, sino adaptar experiencias exitosas a la realidad institucional y social costarricense.
Más allá de la llamada protocolaria
Laura Fernández reconoció que la llamada la tomó por sorpresa y la calificó como un gesto que le generó optimismo de cara a la nueva etapa que asumirá el país. Señaló que este tipo de acercamientos reflejan un interés regional por trabajar de forma conjunta frente a desafíos comunes, como la inseguridad, la migración y la desigualdad social.
Finalmente, la presidenta electa aseguró que su administración buscará impulsar una lucha regional coordinada que permita devolver dignidad, seguridad y oportunidades a los pueblos centroamericanos, apostando por el diálogo político y la cooperación técnica como ejes centrales de su política exterior.


