miércoles, 3 junio 2026
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Aumentan con fuerza los casos de sífilis y preocupa una forma de contagio que muchos pasan por alto

El repunte sostenido de la sífilis volvió a encender las alarmas en los sistemas de salud. Durante el 2025, los contagios de esta infección de transmisión sexual registraron un incremento significativo, confirmando una tendencia que ya venía creciendo desde años anteriores y que hoy preocupa tanto a especialistas como a autoridades sanitarias.

Las cifras hablan por sí solas: los diagnósticos aumentaron más de una cuarta parte en comparación con el año previo y superaron ampliamente el promedio de los últimos cinco años. Detrás de los números hay un fenómeno complejo que combina cambios en las prácticas sexuales, una baja percepción del riesgo y una prevención que, en muchos casos, se aplica de forma incompleta o incorrecta.

Una enfermedad conocida, pero subestimada

La sífilis no es una patología nueva ni desconocida. Se trata de una infección causada por la bacteria Treponema pallidum, con tratamiento efectivo si se detecta a tiempo. Sin embargo, su crecimiento sostenido refleja una contradicción: pese al mayor acceso a información sobre sexualidad, el uso del preservativo sigue siendo irregular, especialmente en relaciones ocasionales o en prácticas que muchas personas no consideran riesgosas.

Uno de los puntos más sensibles es el sexo oral. Aunque se ha naturalizado como una forma frecuente de iniciar los encuentros sexuales, existe una baja conciencia de que también puede ser una vía directa de transmisión, incluso en ausencia de penetración vaginal o anal. La bacteria puede ingresar a través de pequeñas lesiones en la boca o los genitales, muchas veces sin generar dolor ni síntomas evidentes.

El problema de no sentir nada

Una de las razones que explican la expansión de la sífilis es su capacidad de pasar desapercibida. En sus primeras etapas, suele manifestarse con una lesión pequeña, indolora y sin secreción, que desaparece sola al cabo de algunas semanas. Esa aparente “mejoría” lleva a muchas personas a no consultar y, sin saberlo, a seguir transmitiendo la infección.

Personal médico que atiende consultas ginecológicas y de salud sexual advierte que una gran parte de los diagnósticos se realiza de manera incidental, durante controles de rutina o estudios solicitados por otros motivos. La orientación sexual, la edad o el género no son factores determinantes: la sífilis puede afectar a cualquier persona sexualmente activa que mantenga relaciones sin protección.

Números que reflejan una tendencia preocupante

Más allá del aumento interanual, los indicadores poblacionales muestran que la sífilis dejó de ser un fenómeno aislado. En pocos años, la tasa de casos por cada 100.000 habitantes prácticamente se duplicó, confirmando que el problema no se estabiliza ni retrocede, sino que avanza.

En contraste, la sífilis congénita —la que se transmite de la madre al bebé durante el embarazo— mostró una leve reducción. Especialistas explican que esto podría estar relacionado con mejores controles prenatales y una mayor adherencia al tratamiento en personas gestantes, aunque el número de embarazadas diagnosticadas sigue siendo alto y representa otro frente de atención urgente.

Prevención: una deuda pendiente

El preservativo sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar el contagio, tanto en relaciones vaginales como anales y orales. Sin embargo, en la práctica, su uso suele limitarse solo a la etapa final del encuentro sexual o se omite por completo cuando se trata de sexo oral.

Profesionales de salud señalan que persisten mitos, excusas y barreras culturales: desde la vergüenza para comprarlos, hasta la falsa creencia de que otros métodos anticonceptivos protegen contra infecciones. Todo esto evidencia la necesidad de reforzar campañas de educación sexual, con mensajes claros, actualizados y adaptados a las prácticas reales de la población.

Una infección que tiene cura, pero no inmuniza

La sífilis puede tratarse eficazmente con antibióticos, siempre que se complete el esquema indicado y se realice un seguimiento posterior. No obstante, haber tenido la enfermedad no protege contra futuros contagios. De hecho, no son pocos los casos de personas que la contraen más de una vez.

Otro desafío es el diagnóstico oportuno. Cuando no hay acceso a pruebas rápidas, los resultados pueden demorar días y muchas personas no regresan a los centros de salud para conocerlos, lo que retrasa el inicio del tratamiento y prolonga la cadena de transmisión.

Un llamado a revisar hábitos y políticas públicas

El avance de la sífilis deja al descubierto una combinación peligrosa: prácticas sexuales más frecuentes, menor percepción de riesgo y una prevención que no logra adaptarse a la realidad actual. En Costa Rica, donde el acceso a servicios de salud es una fortaleza histórica, el desafío pasa ahora por reforzar la educación, facilitar el acceso a métodos de protección y romper silencios incómodos que siguen jugando a favor de la enfermedad.

La sífilis no es una amenaza del pasado. Es una señal clara de que, cuando la prevención se relaja, las infecciones encuentran terreno fértil para avanzar.

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