«Un experimento autoritario»: La diputada verdiblanca asegura que la retórica de «poder ciudadano» es la misma trampa que usó el chavismo en Venezuela y advierte que la «Tercera República» busca legalizar el espionaje telefónico.
El Plenario Legislativo se convirtió este martes en un campo de batalla ideológico. A pocos días de las elecciones, la jefa de fracción de Liberación Nacional (PLN), Alejandra Larios, lanzó una de las ofensivas más duras contra la administración de Rodrigo Chaves, trazando un paralelismo directo y sin anestesia entre el mandatario costarricense y figuras del autoritarismo latinoamericano como Hugo Chávez (Venezuela) y Daniel Ortega (Nicaragua).
Lejos de un discurso de cierre protocolario, Larios desmenuzó lo que ella considera las «mentiras» del gobierno y advirtió que la solicitud de una mayoría legislativa absoluta (40 diputados) no es para gobernar mejor, sino para desmantelar el Estado de Derecho.
El Espejismo del «Poder Ciudadano»
La legisladora atacó la base narrativa del oficialismo. Recordó que la frase «que el poder vuelva a manos del ciudadano» no es original de Zapote, sino que fue el caballo de batalla de Hugo Chávez Frías para demoler la democracia venezolana desde adentro.
«Exactamente lo que dijo Hugo Chávez es lo que dice hoy el oficialismo», sentenció Larios, cuestionando si los ticos quieren importar el modelo de miseria y represión de los vecinos del norte o del sur.
Análisis de Contexto: La comparación no es casual. Larios intenta despertar el miedo en el votante conservador costarricense, históricamente alérgico al socialismo del siglo XXI, sugiriendo que el populismo de derecha de Chaves y el de izquierda de Chávez son dos caras de la misma moneda autoritaria: el culto a la personalidad y el desprecio por la ley.
Defensa del Bipartidismo y ataque a la «Incompetencia»
En respuesta a los ataques contra la «política tradicional», la liberacionista defendió el legado histórico del bipartidismo. «El bipartidismo hizo Ebais, carreteras, el ICE, escuelas y garantías sociales», recordó, contrastándolo con la gestión actual, a la que calificó de incompetente e ilegal.
Larios desmontó la narrativa de la infraestructura del gobierno actual, citando el caso de la carretera Limonal-Barranca. Según la diputada, el Ejecutivo intentó quitarle el presupuesto y fue la Asamblea la que rescató la obra, que irónicamente el gobierno pretende inaugurar o celebrar a días de las urnas, pese a ser un proyecto gestado en administraciones liberacionistas.
El «Filazo» a Bojorges y Fernández
La tensión subió de nivel cuando Larios respondió a la reciente adhesión del diputado Leslye Bojorges al oficialismo. Con un tono mordaz, la diputada aseguró que Bojorges «es mofa en este país» y lanzó una frase lapidaria para defender la memoria del caudillo del 48: «Ni él ni Laura Fernández serían dignos ni siquiera de limpiarle los zapatos a don Pepe Figueres».
La Advertencia: ¿Un Estado Policial?
Quizás el punto más grave de su discurso fue la alerta sobre las libertades civiles. Larios advirtió que la promesa de «mano dura» esconde un cheque en blanco para violar la privacidad.
Según la diputada, la «continuidad» busca legalizar:
-
Intervenciones telefónicas sin orden judicial.
-
Allanamientos a viviendas a discreción de la policía.
-
Arrestos sin denuncia, bajo criterios subjetivos (como tener tatuajes o pensar distinto).
«¿Saben qué quiere decir quitarle la libertad a la gente? Es quitarle la libertad de reunión. Un dictadorzuelo o una dictadorazuela se le ocurrió que usted no puede reunirse», alertó.
Seguridad: Récord de Homicidios vs. Escáneres Fantasma
Finalmente, Larios contrastó la promesa de los escáneres («la octava maravilla») con la realidad de los puertos y las costas. Denunció que los equipos están «engavetados» y que se ha debilitado el guardacostas en zonas clave como Sixaola y Osa, permitiendo que el narco opere a sus anchas, lo que se refleja en el récord histórico de homicidios que carga esta administración.
«Este primero de febrero vamos a elegir entre la democracia o un experimento autoritario», concluyó, planteando la elección como un referéndum sobre la libertad misma.


