Una tarde de juego entre amigos terminó en tragedia en Australia. Un niño de 12 años falleció luego de varios días internado en condición crítica, tras ser atacado por un tiburón mientras se encontraba en el agua en el puerto de Sídney, uno de los sectores más concurridos y emblemáticos de la ciudad.
El menor, identificado como Nico Antic, había resultado gravemente herido el domingo anterior y permaneció en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Infantil de Randwick, donde finalmente se confirmó su muerte este sábado. La noticia fue comunicada por el propio centro médico, a solicitud de la familia.
En un mensaje cargado de dolor, sus padres recordaron a Nico como un niño lleno de energía, solidario y amante del deporte. Agradecieron la labor de los equipos de rescate y del personal de salud que intentaron salvarle la vida, y pidieron respeto y privacidad en medio del duelo.
El ataque y los minutos decisivos
El incidente ocurrió en horas de la tarde, cuando Nico compartía con varios amigos en una zona rocosa del puerto. Los menores se lanzaban al agua desde una cornisa de aproximadamente seis metros de altura, en un sector con visibilidad reducida debido a la turbidez del agua.
De acuerdo con información de la Policía de Nueva Gales del Sur, tras el ataque, los amigos del niño reaccionaron de inmediato y se lanzaron al agua para ayudarlo, logrando mantenerlo a flote hasta que llegaron los rescatistas. Posteriormente, unidades de la policía marítima lo sacaron del mar y aplicaron torniquetes de emergencia en ambas piernas para controlar una fuerte hemorragia antes de trasladarlo al hospital.
Pese a los esfuerzos médicos, las lesiones en sus extremidades inferiores resultaron demasiado graves.
El tiburón toro y su presencia en zonas urbanas
Las primeras investigaciones apuntan a que el ataque fue provocado por un tiburón toro, una de las especies más conocidas y temidas en aguas australianas. Este tipo de tiburón se caracteriza por su contextura robusta, comportamiento territorial y, sobre todo, por su capacidad de desplazarse tanto en agua salada como dulce.
Esa adaptación le permite ingresar a ríos, estuarios y puertos, como el de Sídney, especialmente cuando las aguas están turbias o hay abundancia de peces, condiciones que suelen darse tras lluvias intensas. Algunos ejemplares pueden superar los tres metros de largo.
Un aumento de incidentes que preocupa
Entre el domingo y el martes de esa misma semana se reportaron cuatro ataques de tiburón en Australia, uno de ellos mortal, otro con heridas graves y dos más con lesiones leves. Aunque los encuentros con tiburones siguen siendo poco frecuentes en relación con la cantidad de personas que ingresan al mar, estos episodios generan alarma pública.
Datos oficiales indican que solo en 2025 se registraron al menos diez ataques en el país, cinco de ellos fatales. A nivel histórico, Australia contabiliza más de 1.280 incidentes con tiburones desde finales del siglo XVIII, con cerca de 260 muertes asociadas.
Debate sobre seguridad y prevención
La tragedia ha reavivado el debate en Australia sobre las medidas de seguridad en zonas costeras y portuarias, especialmente en lugares donde conviven actividades recreativas con fauna marina potencialmente peligrosa. Autoridades locales insisten en la importancia de respetar advertencias, evitar nadar en aguas turbias y prestar atención a las condiciones ambientales.
Mientras tanto, la comunidad permanece conmocionada por la pérdida de Nico, un hecho que vuelve a recordar los riesgos del contacto humano con la vida silvestre, incluso en entornos que parecen familiares y seguros.


