Un mensaje publicado desde Estados Unidos colocó a Costa Rica en el centro del debate regional sobre seguridad y desarrollo. El senador republicano Bernie Moreno destacó públicamente al país como un modelo latinoamericano en la lucha contra el narcotráfico y en la generación de prosperidad, atribuyendo esos avances a la cooperación bilateral y a la conducción política del actual gobierno.
El pronunciamiento se dio a conocer mediante la red social X, donde Moreno subrayó que, bajo el liderazgo del presidente Rodrigo Chaves, Costa Rica ha fortalecido su estrategia contra el crimen organizado gracias a una relación estrecha con Estados Unidos. En su mensaje, el legislador también manifestó su interés en que esa alianza continúe y se amplíe en los próximos años.
La respuesta desde Casa Presidencial no tardó. Chaves agradeció el respaldo y aseguró que el país mantendrá una línea firme frente al narcotráfico, pese a lo que calificó como obstáculos y desinformación provenientes de sectores internos. El mandatario anunció además que Costa Rica se prepara para convertirse en el primer país en inspeccionar la totalidad de sus exportaciones, un paso que, según ha insistido el Gobierno, busca cerrar espacios al tráfico de drogas ocultas en carga comercial.
Uno de los ejes de esa estrategia se concentra en los puertos del Caribe. En Limón, el uso de escáneres donados por Estados Unidos permite revisar contenedores en la terminal de APM Terminals Limón, una medida que las autoridades consideran clave para frenar el envío de estupefacientes hacia Europa y Norteamérica. El Ejecutivo ha presentado este esfuerzo como un cambio estructural en la forma en que el país enfrenta el crimen transnacional.
Paralelamente, el Gobierno impulsa transformaciones en el sistema penitenciario. Entre ellas destaca el proyecto del Centro de Alta Contención del Crimen Organizado, una cárcel de máxima seguridad diseñada para aislar a cabecillas de bandas criminales y limitar su capacidad de operar desde prisión. La iniciativa toma como referencia experiencias de alta contención aplicadas en otros países de la región.
El reconocimiento internacional contrasta con un escenario interno marcado por cuestionamientos. Sectores políticos, académicos y comunitarios han señalado que, pese a los anuncios, persiste una sensación de inseguridad asociada al aumento de homicidios y a la percepción de escasa presencia policial en zonas costeras y rurales. Las cifras oficiales reflejan que la violencia homicida se mantiene como una de las principales preocupaciones ciudadanas.
De acuerdo con datos comparativos, el país pasó de un promedio anual de 573 homicidios durante la administración anterior a 827 en el actual gobierno, lo que ha alimentado el debate sobre la efectividad de las políticas de seguridad. Mientras desde el exterior se resalta a Costa Rica como un ejemplo emergente, dentro del país continúa la discusión sobre los retos pendientes para devolver la tranquilidad a las comunidades y consolidar los resultados anunciados.


