La candidata presidencial del Partido Pueblo Soberano, Laura Fernández, elevó el tono este domingo 18 de enero de 2026 al responder con dureza a una serie de cuestionamientos públicos que, según afirmó, provienen de un grupo reducido de medios de comunicación y de figuras políticas tradicionales.
Durante su intervención, Fernández sostuvo que las críticas que han circulado en los últimos días no son producto de la casualidad, sino de una estrategia repetida que busca desacreditarla. A su juicio, se trata de un libreto ya conocido en la política nacional, en el que los mismos actores reaparecen cada vez que surge una propuesta que incomoda al poder tradicional.
La aspirante presidencial cuestionó que se le haya señalado por aspectos de su vida personal y por reuniones que, dijo, forman parte de su entorno social y de sus convicciones. En ese contexto, defendió su cercanía con personas que describió como trabajadoras y con principios, y reprochó lo que calificó como una actitud cínica de quienes hoy la critican.
Fernández fue más allá al contrastar su trayectoria con la de partidos que han gobernado el país. Mencionó al Partido Acción Ciudadana y al Partido Liberación Nacional, así como al candidato liberacionista Álvaro Ramos, señalando que en el pasado hubo acercamientos con sectores de izquierda como el Frente Amplio y el Partido de los Trabajadores, hechos que utilizó como ejemplo de lo que considera contradicciones de la vieja política.
En su discurso también hubo espacio para cuestionar a otros aspirantes presidenciales, a quienes acusó de haber exigido debates con insistencia y ahora, según dijo, esconderse y evitar el cara a cara. Para Fernández, esa conducta refleja una falta de coherencia y compromiso con el electorado.
La candidata del PPSO apuntó directamente contra varios medios de comunicación, al afirmar que cuando La Nación, CRHoy y Canal 7 publican cuestionamientos de manera simultánea, no se trata de coincidencias, sino de una acción coordinada junto a sectores políticos tradicionales.
Fernández aseguró que estos señalamientos no la intimidan y los vinculó con el proceso político que impulsa junto al presidente Rodrigo Chaves. Afirmó que los ataques son una señal de que el país atraviesa cambios profundos y de que ciertos grupos sienten amenazada su influencia.
En medio de ese escenario, la candidata reiteró que su participación en la contienda tiene como eje “poner orden” y defender la continuidad de un proyecto que, según expresó, busca que Costa Rica responda a la gente honrada y no a los intereses del círculo político que históricamente ha concentrado el poder.


