«No es una posibilidad, es una certeza»: La UNA advierte que escuelas deberán volverse asilos y que la famosa «Zona Azul» de Nicoya está en peligro de extinción.
Costa Rica se enfrenta a su desafío más complejo del siglo, y no es una pandemia ni una crisis fiscal, sino su propia gente. Un contundente estudio de la Universidad Nacional (UNA) ha encendido las luces de emergencia: el país se dirige a toda velocidad hacia un escenario de envejecimiento acelerado para el 2050, pero lo hace sin el «paracaídas» de una planificación estatal adecuada.
Lidia Orias, experta del PROGOT-ECG-UNA, fue tajante: «El envejecimiento no es una posibilidad, es una certeza demográfica». Las proyecciones, basadas en datos del INEC, dibujan una Costa Rica muy distinta a la actual, donde los parques infantiles estarán vacíos y los sistemas de salud, colapsados.
Las cifras del cambio: Un país que se encoge
Desde una perspectiva analítica, el mito de que «somos un país joven» se derrumbó. Para el 2050, el 25% de la población tendrá más de 65 años. Pasaremos de tener 600.000 adultos mayores hoy, a 1,33 millones en dos décadas y media.
Pero el dato más alarmante para la economía es el estancamiento poblacional. Orias sentenció: «Costa Rica nunca va a llegar a los 6 millones de habitantes. Vamos a retroceder». La tasa de fecundidad de 1,19 hijos por mujer no garantiza el reemplazo generacional, y ni siquiera la migración en zonas fronterizas podrá compensar el déficit de mano de obra joven.
El impacto en el bolsillo:
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Dependencia: Habrá 39 adultos mayores por cada 100 trabajadores. Esto pone una presión insostenible sobre la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y los regímenes de pensiones.
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Menos niños: La población de 0 a 14 años caerá un 20%, bajando a menos de 900.000 menores.
Análisis Periodístico: La desigualdad tiene edad
Como periodistas observando la realidad nacional, el estudio revela una fractura territorial preocupante. El envejecimiento no golpeará igual a San José que a Talamanca.
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El Valle Central Envejecido: Cantones como Montes de Oca, Tibás y San José serán «ciudades de abuelos». San José capital tendrá el récord: 357 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años.
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El Drama de la Zona Azul: Nicoya, mundialmente famosa por su longevidad, está perdiendo su encanto. Los abuelos de la península hoy enfrentan pobreza, sedentarismo y enfermedades crónicas como diabetes, borrando la ventaja saludable que tenían sus antepasados.
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La Periferia Vulnerable: Lugares como Coto Brus o Buenos Aires envejecen rápido pero sin servicios. Allí, ser viejo es sinónimo de exclusión y dificultad para llegar a un EBAIS.
¿Escuelas o asilos? La urgencia de reconvertir el país
La infraestructura tica es hostil con la vejez. Aceras rotas, buses con gradas imposibles y viviendas no adaptadas son la norma. La investigadora de la UNA propone una solución radical pero necesaria: transformar la infraestructura ociosa.
«Es hora de repensar las escuelas que cierran por falta de matrícula y convertirlas en centros de cuido, albergues o comedores comunales», sugiere el estudio. Si no adaptamos el entorno urbano ya, condenaremos a más de un millón de ticos al encierro en sus propias casas.
Consecuencias: Un futuro sin pensiones contributivas
El estudio lanza una última advertencia social: la informalidad laboral de hoy es la miseria de mañana. Gran parte de la población actual no cotiza de forma continua. Esto derivará en una masa de adultos mayores sin pensión, dependientes totalmente de ayudas estatales que, con una fuerza laboral reducida, serán cada vez más difíciles de financiar.
Estamos a tiempo, dice la academia, pero la ventana de oportunidad se cierra. Costa Rica debe decidir hoy si quiere ser un país que cuida a sus mayores con dignidad o uno que los abandona a su suerte en medio de una crisis demográfica sin precedentes.


