La decisión se toma tras la denuncia de un presunto plan contra el mandatario y marca un giro en los protocolos de seguridad presidencial
Ante la denuncia por un supuesto plan para atentar contra la vida del presidente Rodrigo Chaves, el Gobierno de la República adoptó una medida extraordinaria de seguridad de cara a la visita del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, prevista para este martes en Costa Rica.
La acción más visible será que la cena entre ambos mandatarios, programada para la noche de este martes tras el arribo de Bukele al Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, se realizará bajo un esquema completamente privado, sin acceso a medios de comunicación ni cobertura oficial en tiempo real.
La decisión fue confirmada por el ministro de Comunicación, Arnold Zamora, quien explicó que, dadas las circunstancias actuales, se optó por reducir al mínimo la exposición pública del Presidente y ajustar el protocolo habitual para visitas de alto nivel.
El contexto que encendió las alertas
La medida se adopta horas después de que el director de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS), Jorge Torres Carrillo, presentara una denuncia ante la Fiscalía General por un presunto plan para asesinar al mandatario. Según información confirmada por medios nacionales, el señalamiento incluiría la posible contratación de un sicario, lo que activó de inmediato los protocolos de seguridad del Estado.
Si bien las autoridades han sido cautelosas con los detalles de la investigación, el solo hecho de que la DIS formalizara una denuncia ante el Ministerio Público elevó el nivel de alerta y obligó a revisar actividades públicas de la Presidencia, especialmente aquellas que implican concentración de personas o exposición mediática.
Un cambio poco usual en la tradición costarricense
En Costa Rica, las visitas de jefes de Estado suelen caracterizarse por una agenda abierta, con actos públicos, declaraciones conjuntas y presencia de prensa nacional e internacional. El cierre total de una actividad entre mandatarios representa una medida poco frecuente y subraya la seriedad con la que el Gobierno está abordando la situación.
Especialistas en seguridad consultados en ocasiones anteriores han señalado que, aunque el país no tiene antecedentes recientes de atentados contra presidentes en funciones, el contexto regional y el aumento de amenazas vinculadas al crimen organizado obligan a modernizar y endurecer los esquemas de protección.
Implicaciones políticas y simbólicas
La visita de Bukele se da en un momento políticamente sensible, tanto por el proceso electoral costarricense como por el debate regional en torno a seguridad, narcotráfico y gobernabilidad. El hermetismo en torno a la reunión añade una capa de tensión y expectativa sobre los temas que podrían abordarse en privado entre ambos líderes.
Desde Casa Presidencial no se ha confirmado si habrá comunicados posteriores sobre los acuerdos o conversaciones sostenidas durante la cena, ni si la agenda del mandatario salvadoreño sufrirá otros ajustes por razones de seguridad.
Por ahora, las autoridades reiteran que se trata de una medida preventiva y que la prioridad absoluta es garantizar la integridad del Presidente y el normal funcionamiento institucional del país, mientras la Fiscalía avanza con la investigación del presunto plan denunciado.


