El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la presión sobre Cuba en medio del reacomodo político que vive la región tras la ruptura del eje Caracas-La Habana. El mandatario instó al Gobierno cubano a sentarse a negociar con Washington “antes de que sea tarde”, luego de asegurar que la isla ya no contará con el petróleo ni con los recursos que históricamente recibía desde Venezuela.
El mensaje fue directo, pero dejó más preguntas que respuestas. Trump no detalló en qué consistiría ese eventual acuerdo ni cuáles serían las condiciones para un acercamiento con el régimen cubano.
Cuba rechaza acusaciones y descarta pagos por “seguridad”
Desde La Habana, la respuesta no se hizo esperar. Las autoridades cubanas rechazaron las afirmaciones del presidente estadounidense, en particular las que sugieren que Cuba habría recibido dinero a cambio de servicios de seguridad prestados en Venezuela.
El Gobierno cubano negó cualquier transacción de ese tipo y defendió su relación con Caracas como una cooperación basada en acuerdos soberanos, no en pagos encubiertos ni favores militares, como ha insinuado Washington.
Venezuela niega riesgos y habla de “percepción fabricada”
En paralelo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela volvió a desestimar las alertas de seguridad emitidas por Estados Unidos, que advierten sobre la actuación de colectivos armados en el país.
Caracas aseguró que dichas advertencias buscan alimentar una sensación de peligro que, según el régimen, no existe. Las autoridades venezolanas sostienen que el control territorial se mantiene y que no hay justificación para los llamados de Washington a evacuar ciudadanos estadounidenses.
EE. UU. alerta por milicias y controles en carreteras
La versión estadounidense contrasta con la narrativa venezolana. El Departamento de Estado afirmó que grupos armados estarían bloqueando carreteras y revisando vehículos en busca de personas con ciudadanía estadounidense o vínculos con Estados Unidos.
Estas advertencias mantienen a Venezuela en el nivel más alto de riesgo para viajes, una postura que refuerza la tensión diplomática en un momento de transición política dentro del país sudamericano.
Vigilia por presos políticos y denuncias bajo custodia
Mientras se intensifica el pulso internacional, en Venezuela decenas de familiares de presos políticos completaron una tercera noche de vigilia en las cercanías de centros de detención, a la espera de posibles excarcelaciones.
A este clima se suma la denuncia de una organización de derechos humanos que reportó la muerte de un funcionario policial mientras se encontraba bajo custodia del Estado, un hecho que vuelve a poner el foco en las condiciones de detención y el respeto a los derechos fundamentales.
Decisión clave sobre fondos petroleros
En medio de este escenario, Trump firmó una orden ejecutiva destinada a impedir que fondos vinculados al petróleo venezolano en Estados Unidos sean objeto de confiscaciones judiciales. La medida apunta a proteger activos estratégicos mientras se redefine el manejo político y económico de la crisis venezolana.
Un nuevo tablero en el Caribe
El mensaje a Cuba, las advertencias sobre Venezuela y las decisiones económicas muestran que Washington busca marcar territorio en el Caribe y América Latina. Para países como Costa Rica, que observan estos movimientos desde una posición histórica de neutralidad y sin ejército, el reordenamiento regional representa un recordatorio de cómo los cambios geopolíticos pueden alterar equilibrios energéticos, migratorios y diplomáticos en toda la región.
Por ahora, el llamado de Trump a Cuba queda en el aire, sin una hoja de ruta clara, pero con un mensaje contundente: el escenario que por años sostuvo a La Habana con el respaldo venezolano parece haber llegado a su fin.


