El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, selló este viernes el respaldo de las principales petroleras del mundo a un ambicioso plan de inversión de al menos 100.000 millones de dólares para reactivar la industria petrolera de Venezuela, actualmente bajo control total de Washington tras la ofensiva militar de la semana pasada.
El anuncio se realizó durante una cumbre celebrada en la Casa Blanca con los máximos ejecutivos del sector energético, donde Trump dejó claro que el plan no requerirá fondos públicos estadounidenses, pero sí garantías de seguridad y protección estatal para las empresas involucradas.
“Nuestras grandes petroleras invertirán su propio dinero. No necesitan recursos del Gobierno, pero sí seguridad y la certeza de que recuperarán su inversión y obtendrán un muy buen retorno”, afirmó el mandatario.
Trump aseguró que las compañías contarán con un marco legal favorable para explotar las vastas reservas venezolanas, aunque no detalló los mecanismos específicos. Según explicó, la producción podría comenzar de inmediato, con un acuerdo inicial para que Estados Unidos refine y comercialice hasta 50 millones de barriles de crudo venezolano.
“Esto continuará indefinidamente. Todo está listo”, afirmó, destacando las características del petróleo venezolano, al que describió como pesado y especialmente útil para ciertos procesos industriales.
Las petroleras convocadas
A la reunión asistieron representantes de gigantes estadounidenses como Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Continental Resources, Halliburton, Valero Energy, Marathon Oil y Hilcorp, entre otros. También participaron grandes firmas europeas, como la española Repsol, la británica Shell, la italiana Eni y empresas energéticas con sede en Países Bajos y Suiza.
Trump elogió a los ejecutivos presentes y subrayó el carácter estratégico de la operación. “Todas las compañías aquí pueden ser socias clave para devolverle la vida a Venezuela y generar riqueza para sus empresas, para el pueblo venezolano y para Estados Unidos”, afirmó. También advirtió que, si alguna empresa decide no participar, “hay muchas otras dispuestas a ocupar su lugar”.
Repsol plantea triplicar su producción
Durante la cumbre, el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, expresó la disposición de la compañía española a ampliar significativamente su presencia en Venezuela. Señaló que actualmente produce unos 45.000 barriles equivalentes de petróleo al día y que podría triplicar esa cifra en un plazo de dos a tres años, siempre que exista un marco legal y comercial estable.
Desde ExxonMobil, en cambio, su director ejecutivo Darren Woods se mostró más cauteloso y reclamó cambios estructurales profundos y garantías a largo plazo antes de comprometer nuevas inversiones.
Un plan por fases
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, explicó que la reactivación de la producción se realizará de manera gradual. En una primera etapa, el incremento beneficiará a las empresas que ya operan en Venezuela y cuya actividad se vio limitada por las sanciones internacionales.
Entre ellas figura Chevron, que hasta principios de 2025 exportaba crudo venezolano a refinerías en Texas bajo una licencia especial, así como Repsol y Eni, que en el pasado cobraron parte de la deuda venezolana mediante entregas de petróleo.
Participación venezolana y vía diplomática
Venezuela envió una delegación oficial a Washington integrada por altos funcionarios diplomáticos y técnicos, con el objetivo de realizar evaluaciones logísticas y técnicas. En un comunicado, el gobierno de Delcy Rodríguez señaló que apuesta por “enfrentar esta situación por la vía diplomática”, marcando un giro en su postura tras la intervención estadounidense.
Un desafío de alto costo
Pese al enorme potencial petrolero del país —que concentra cerca de una quinta parte de las reservas probadas del mundo—, la explotación masiva del crudo venezolano representa un desafío complejo y costoso. El petróleo es mayoritariamente extrapesado, especialmente en el Cinturón del Orinoco, y requiere infraestructura especializada para su procesamiento.
A esto se suma el deterioro de oleoductos, refinerías y sistemas de almacenamiento tras años de falta de inversión. Expertos del sector estiman que solo para mantener la producción actual se necesitarán decenas de miles de millones de dólares en las próximas décadas, mientras que recuperar los niveles de los años 90 implicaría una inversión muy superior.
En un mercado global con sobreoferta de crudo y precios a la baja, el éxito del plan dependerá de que las garantías prometidas por Trump se traduzcan en condiciones reales que hagan viable la apuesta de las grandes petroleras por Venezuela.


