La televisión costarricense amaneció de luto tras confirmarse el fallecimiento de Omar Díaz Cascante, conocido por el público como “Baldomero”, un personaje que trascendió la pantalla para convertirse en parte de la memoria cultural del país. Tenía 89 años y su partida generó una ola inmediata de mensajes cargados de gratitud, nostalgia y reconocimiento.
La confirmación oficial se dio luego de que el Tribunal Supremo de Elecciones actualizara su sistema registral con la defunción, dato que rápidamente fue replicado en redes sociales y espacios dedicados a rescatar la identidad y las tradiciones nacionales. A partir de ahí, comenzaron a circular recuerdos, fotografías y videos que revivieron la esencia de un personaje que conectó con el público desde la sencillez.
Uno de los homenajes que más resonó fue compartido por la página Añoranzas Ticas, donde se difundió un fragmento del histórico programa Gentes y Paisajes, conducido por el recordado Miguel Salguero. En ese espacio, “Baldomero” protagonizó el segmento “La Fantasía de Baldomero”, una participación que muchos aún evocan como reflejo del humor sano y la identidad rural costarricense.
Más allá de su paso por la televisión, Díaz Cascante fue un folclorista apasionado, defensor de las costumbres y del habla popular, cualidades que lo convirtieron en una figura cercana, auténtica y profundamente querida. Su estilo natural, sin artificios, logró algo poco común: que distintas generaciones se sintieran representadas en sus apariciones.
En Jericó de Desamparados, comunidad donde fue ampliamente conocido, vecinos y allegados lo recuerdan como una persona humilde, accesible y comprometida con su entorno. Para muchos, no solo fue un personaje televisivo, sino un referente cultural que aportó identidad y orgullo local.
Hoy, su legado sigue vivo en los archivos audiovisuales, en las anécdotas compartidas por quienes lo conocieron y en el recuerdo colectivo de un país que aprendió a reconocerse, también, a través de figuras como “Baldomero”.


