A pocos meses de finalizar su mandato, el presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, se consolidó como la figura que definió la agenda política de Costa Rica durante el 2025, un reconocimiento que le otorgó el equipo periodístico y editorial de EL MUNDO CR.
Polémico, confrontativo y omnipresente en el debate nacional, Chaves logró algo que pocos mandatarios han conseguido: dividir opiniones, pero mantener niveles de respaldo históricos. Según distintos estudios de opinión, en los últimos meses su aprobación aumentó y se sostuvo, alcanzando picos cercanos al 70% de apoyo ciudadano.
Desde la campaña electoral, el hoy mandatario se posicionó como un eje central del discurso político. Tanto así que la oposición no ha dejado de mencionarlo en sus mensajes, mientras que la candidata oficialista Laura Fernández no solo lo evocó en la portada de su plan de gobierno, sino que se presentó abiertamente como la continuidad de su administración.
La fuerza de su figura quedó aún más clara en la primera encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, donde el nombre de Chaves apareció como una de las opciones presidenciales, ocupando un segundo lugar, pese a que no participa en el proceso electoral y superando a varios aspirantes activos.
Durante el año, el presidente enfrentó dos intentos en la Asamblea Legislativa para levantarle la inmunidad: uno solicitado por la Fiscalía General de la República por el caso BCIE y otro por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) ante denuncias por supuesta beligerancia política. Sin embargo, ambos procesos fracasaron al no alcanzarse los 38 votos necesarios, lo que sus seguidores interpretaron como una “sacada de clavo” frente a la oposición.
Para sus simpatizantes, Chaves se ha convertido en un líder antisistema, dispuesto a enfrentar las viejas estructuras políticas que, según ellos, han controlado por décadas los poderes del Estado. Para sus detractores, en cambio, representa un riesgo para la democracia y la institucionalidad, al punto de ser acusado de autoritarismo y de querer debilitar el equilibrio de poderes.
El pulso político en la Asamblea Legislativa y entre los distintos poderes del Estado ha girado, en buena medida, alrededor de lo que dice o hace el mandatario. Diputados como los del Frente Amplio, así como figuras del PLN como Dinorah Barquero y la independiente Johana Obando, se han posicionado como férreos opositores de su gestión.
Con la llegada del nuevo año, los costarricenses se encaminan al cierre de un ciclo político que, quieran o no, ha tenido un protagonista indiscutible. Por ello, EL MUNDO CR eligió a Rodrigo Alberto de Jesús Chaves Robles, el presidente número 49 de Costa Rica, como la figura política del 2025.
*Con información de El Mundo CR.


