miércoles, 17 junio 2026
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Excesos navideños y malestar digestivo: nutricionista explica qué pasa en el intestino y cómo aliviarlo

Las celebraciones de fin de año suelen venir cargadas de mesas llenas, horarios alterados y brindis que se repiten. Aunque para muchas personas esto forma parte natural de la Navidad, el cuerpo —y en particular el sistema digestivo— no siempre logra adaptarse con la misma facilidad. Hinchazón, pesadez, cansancio persistente e inflamación generalizada son señales frecuentes que aparecen incluso en quienes no tienen problemas digestivos previos.

La nutricionista integrativa Natalia Durán advierte que estos síntomas no son producto de un simple “exceso puntual”, sino de un impacto más profundo en la microbiota intestinal. Según explica, el intestino reacciona rápidamente a la suma de cambios propios de estas fechas, y lo hace alterando su equilibrio interno.

El intestino bajo presión durante las fiestas

Durán señala que la Navidad reúne varios factores que afectan directamente la salud intestinal: mayor consumo de alcohol, comidas abundantes, cambios bruscos en la alimentación, desorden en los horarios y menor calidad del descanso. La combinación de estos elementos puede modificar en pocos días la composición del microbiota y aumentar la permeabilidad intestinal.

Cuando esa barrera se debilita, se facilita el paso de sustancias inflamatorias al organismo, lo que se traduce en inflamación de bajo grado y malestar general. “No se trata de un alimento concreto ni de una comida específica, sino de cómo un intestino ya exigido intenta manejar varios factores que la ciencia reconoce como disruptores de la salud digestiva”, explica la especialista.

Desde esta perspectiva, comprender lo que ocurre en el intestino permite afrontar las fiestas desde el autocuidado y no desde la culpa, evitando que las molestias se prolonguen semanas después de que terminan las celebraciones.

Lo que más dificulta la digestión en Navidad

La nutricionista aclara que no es necesario eliminar alimentos de forma radical, pero sí entender qué combinaciones suelen generar mayor carga digestiva. Entre los factores que más afectan al intestino en esta época destaca:

•El consumo frecuente de alcohol, especialmente cuando se mezcla con comidas ricas en grasa, ya que enlentece la digestión y altera la función intestinal.

•Las comidas prolongadas que se extienden por horas, con entradas, plato fuerte, postres y largas sobremesas, manteniendo al sistema digestivo en constante actividad.

•El exceso de azúcares concentrados y productos ultraprocesados, que favorecen la aparición de gases, distensión abdominal y sensación de pesadez.

Cómo aliviar el sistema digestivo entre celebraciones

Para los días intermedios entre cenas y reuniones familiares, Durán recomienda reducir la carga digestiva sin recurrir a dietas estrictas. La clave está en facilitar el trabajo del intestino cuando ya viene sobrecargado.

Entre las estrategias más efectivas menciona optar por comidas sencillas y fáciles de digerir, como verduras cocidas, pescados blancos, huevos o cremas suaves. También destaca el valor de los caldos caseros y preparaciones calientes, que resultan reconfortantes y menos exigentes para el aparato digestivo.

En ese contexto, el caldo de huesos puede ser una opción útil para algunas personas. Se trata de una preparación tradicional, de fácil digestión, que aporta aminoácidos como la glicina y la glutamina, presentes de forma natural en los tejidos animales. Consumido entre celebraciones, puede ayudar a aliviar la pesadez tras comidas copiosas.

Las infusiones suaves —como manzanilla, hinojo, anís verde o pequeñas cantidades de jengibre— también contribuyen a reducir gases e inflamación. Además, un paseo corto de 10 a 15 minutos después de comer favorece el vaciado gástrico y mejora la sensación general de bienestar.

Cuidar la microbiota para evitar molestias prolongadas

Más allá de las medidas inmediatas, la especialista insiste en que la protección del microbiota intestinal es clave durante las fiestas. Apoyar la barrera intestinal antes y durante este periodo ayuda a que el intestino sea más resistente a los cambios propios de la Navidad.

Durán explica que nutrientes como la L-glutamina, el zinc y ciertos polifenoles contribuyen a mantener la integridad de la mucosa intestinal y a reducir la inflamación asociada al estrés digestivo. También subraya que no todos los probióticos cumplen la misma función: durante épocas de mayor exigencia digestiva, cepas específicas han demostrado mejorar la tolerancia, reducir la hinchazón y proteger el equilibrio intestinal.

Finalmente, recuerda que la Navidad no debería vivirse desde el miedo a la comida ni desde la necesidad de “compensar” después. Para la especialista, el enfoque más saludable pasa por el equilibrio, la escucha del cuerpo y el respeto por la fisiología digestiva, incluso en medio de las celebraciones.

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