La tarde de este viernes, un ataque armado dentro de un local comercial en barrio San Martín, en Nicoya, dejó al descubierto una historia que va más allá de un hecho violento aislado. La víctima mortal fue Leticia Rodríguez, una mujer de nacionalidad guatemalteca cuyo nombre ahora figura en una investigación que combina violencia, dinero y préstamos informales.
Rodríguez falleció en el sitio tras recibir múltiples impactos de bala en el tórax. En el mismo hecho resultó gravemente herida su pareja sentimental, Merlin Álvarez, quien permanece hospitalizada en condición delicada. Ambas fueron atacadas por sujetos encapuchados que, según el reporte preliminar, ingresaron al establecimiento y dispararon sin mediar palabra antes de darse a la fuga.
Con el avance de las diligencias, trascendió que Rodríguez y Álvarez eran propietarias de la empresa de préstamos R&R, con operaciones en Nicoya. El negocio funcionaba bajo la modalidad conocida como “gota a gota”, un sistema de crédito informal caracterizado por cobros diarios, altos intereses y ausencia de regulación financiera, una práctica que en distintas regiones del país ha sido relacionada con disputas violentas y estructuras criminales.
El perfil público de Rodríguez también generó atención. En redes sociales, la mujer mostraba un estilo de vida marcadamente lujoso: vehículos de alta gama, joyas, viajes constantes, grandes sumas de dinero en efectivo, además de fincas, ganado y animales de raza. Incluso, de forma reciente, habría adquirido un vehículo tipo pickup de alto valor, lo que reforzaba la imagen de bonanza económica que proyectaba.
El ataque ocurrió alrededor de las 3:45 p. m. y fue atendido por cuerpos de emergencia, que confirmaron el fallecimiento de Rodríguez en el lugar. Álvarez fue trasladada de urgencia al hospital local con impactos en el tórax y una de sus piernas, donde permanece bajo vigilancia médica.
Agentes del Organismo de Investigación Judicial realizaron el levantamiento del cuerpo y recolectaron al menos 12 indicios balísticos en la escena. La evidencia será clave para determinar si el crimen estuvo vinculado directamente con la actividad económica de las víctimas, un posible ajuste de cuentas o alguna otra línea aún bajo análisis.
El cuerpo de la fallecida fue remitido a la Morgue Judicial para la respectiva autopsia, mientras las autoridades continúan con la revisión de cámaras de seguridad y entrevistas a testigos.
Este caso vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por la presencia de préstamos ilegales en comunidades fuera del Gran Área Metropolitana, una actividad que, aunque muchas veces opera de forma silenciosa, puede convertirse en un detonante de violencia con consecuencias fatales. En Nicoya, el impacto del ataque no solo dejó una víctima mortal, sino también una comunidad conmocionada que exige respuestas claras y justicia.


