Por segunda vez en menos de medio año, la Asamblea Legislativa no alcanzó los votos necesarios para levantar la inmunidad del presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, un hecho que marca un precedente poco común en la historia política reciente del país y que vuelve a evidenciar la profunda fragmentación del Congreso.
Tras varias horas de debate en el plenario, la moción impulsada por sectores de oposición obtuvo únicamente 35 votos afirmativos, quedándose a tres del mínimo requerido de 38 para avanzar con el trámite. El resultado confirmó un escenario ya conocido: la falta de consensos y la imposibilidad de articular una mayoría calificada en torno a este tema.
Tal como ocurrió en el intento anterior, las fracciones de Nueva República, Progreso Social Democrático y un grupo de diputados del PUSC cerraron filas para impedir el levantamiento de la inmunidad presidencial. En la otra acera se ubicaron el PLN, el Frente Amplio, el Partido Liberal Progresista y el bloque de legisladores independientes, que insistieron en la necesidad de permitir que el mandatario enfrente los procesos judiciales sin ese blindaje constitucional.
Más allá del resultado numérico, la sesión estuvo marcada por un ambiente tenso y confrontativo. Las intervenciones subieron de tono conforme avanzaba la discusión, dejando ver no solo diferencias políticas, sino también acusaciones personales y reproches cruzados entre bancadas.
Desde el Frente Amplio, la diputada Rocío Alfaro cuestionó duramente a quienes votaron en contra, señalando que su decisión podría estar motivada por intereses futuros dentro del aparato estatal. Sus palabras provocaron reacciones inmediatas en el plenario.
Del otro lado, el diputado Leslye Bojorges, del PUSC, lanzó críticas directas al Partido Liberación Nacional, al que acusó de proteger figuras vinculadas a escándalos de corrupción del pasado, en una clara alusión al expresidente José María Figueres. Mientras tanto, Fabricio Alvarado, líder de Nueva República, sugirió que algunos legisladores carecen de criterio y valores para asumir decisiones de esta magnitud.
La tensión también alcanzó al PLN, cuando el diputado Óscar Izquierdo calificó a ciertos congresistas como una “vergüenza” para el sector educativo, comentario que avivó aún más el cruce de señalamientos.
Aunque el intento no prosperó, el episodio deja claras varias señales: la inmunidad presidencial sigue siendo un tema altamente polarizante, el oficialismo mantiene aliados clave para bloquear iniciativas sensibles y la oposición enfrenta dificultades para convertir el descontento político en mayorías efectivas.
Por ahora, Rodrigo Chaves conserva su inmunidad, pero el debate sobre los límites del poder, la rendición de cuentas y la ética en la función pública continúa abierto y promete seguir marcando la agenda legislativa en los próximos meses.


