Lo que para muchos sería un privilegio —trabajar dentro de la famosa Casita de Bad Bunny— terminó convirtiéndose en un trago amargo para el bartender costarricense Marce Daviu. Su experiencia, que inició con emoción absoluta durante el primer concierto en el Estadio Nacional, pasó a convertirse en una lección inesperada sobre los alcances de las redes sociales.
La historia comenzó el sábado, cuando el creador de contenido subió a TikTok un relato tipo storytime explicando cómo, casi sin pensarlo, recibió la propuesta de ser parte del equipo de bartenders del show.
Según narró, una compañera le ofreció el puesto con una frase que lo dejó electrizado: “Vamos a estar adentro de la casa de Bad Bunny”. Así fue como, sin darle muchas vueltas, aceptó y llegó directo a las entrañas del espectáculo más esperado del año.
El acceso a La Casita: celulares decomisados y una estructura que sorprendió
Daviu contó que, antes de entrar a la estructura, todo el personal debía entregar sus celulares, que eran guardados en bolsas magnéticas similares a las que usan las tiendas para evitar robos de ropa. Intentó ingresar su teléfono de trabajo —un gesto que luego aclaró que era parte de un chiste—, pero tampoco se lo permitieron.
Ya dentro, describió a La Casita como una vivienda “típica, acogedora y decorada al detalle”, una recreación que buscaba transportar a los invitados a un ambiente íntimo dentro de un concierto masivo. Su relato incluyó incluso breves tomas externas y fragmentos del espectáculo pirotécnico del cierre.
Para ese momento, su historia era pura euforia.
La vuelta inesperada: “Bad Bunny vio mi video… y no les gustó”
Pero la alegría le duró poco. Horas después, compartió un segundo video explicando que algo había salido mal. Cuando llegó al Estadio Nacional para trabajar nuevamente, le informaron que no podría ingresar.
“La mala noticia es que, al parecer, al equipo de Bad Bunny no le gustan los TikToks. La buena… es que Bad Bunny vio mi video”, comentó entre resignación y sorpresa.
Aseguró que nadie le advirtió que subir contenido sería un problema, especialmente porque —según él— no mostró imágenes del interior de La Casita. Además, contó que perdió dos horas intentando resolver la situación y que viajó desde lejos para nada.
Entre críticas y apoyo: una lección en tiempo real
La reacción del público fue dividida: algunos lo aplaudieron por asumir lo ocurrido con calma y otros lo regañaron por publicar algo sin considerar posibles consecuencias. En un esfuerzo por aclarar la situación, Daviu explicó que su comentario sobre intentar ingresar el teléfono de trabajo fue solo una broma para generar dramatismo en el primer video.
Al final, admitió que el episodio le dejó una enseñanza clara sobre la exposición digital: “Jamás pensé que lo fuera a ver tanta gente. Las redes sociales tienen demasiado alcance… hay que tener cuidado”.


