En clara alusión al estilo del gobierno actual, el jefe de campaña sentencia: «La defensa de estos derechos no es negociable» y recuerda la firma con CANARA.
En un clima político marcado por la confrontación constante entre el Poder Ejecutivo y los medios de comunicación, el Frente Amplio (FA) ha decidido convertir la libertad de prensa en una de sus banderas de campaña principales. Antonio Ortega, jefe de campaña y diputado, lanzó un mensaje directo al electorado y al gremio periodístico: en un eventual gobierno frenteamplista, se acabará la retórica del miedo.
La promesa: «Hablar sin miedo» Ortega fue contundente al diferenciar la propuesta de su partido del escenario actual. «En un gobierno del Frente Amplio, la prensa y la ciudadanía podrán hablar sin miedo y con garantías», aseguró. Esta declaración no es gratuita. Surge en un contexto donde organismos internacionales y colegios profesionales han alertado sobre un deterioro en la libertad de expresión en Costa Rica, producto de la estigmatización y los ataques verbales desde las esferas del poder.
La estrategia del FA, liderada por su candidato presidencial Ariel Robles, busca capitalizar el descontento de los sectores que sienten que la democracia se debilita cuando se ataca al mensajero.
El compromiso con CANARA Para pasar del discurso a los hechos, Ortega recordó un hito clave de la precampaña. En octubre pasado, acompañó a Robles a firmar un compromiso formal con la Cámara Nacional de Radiodifusión (CANARA). Este acto simbólico y político busca enviar una señal de estabilidad a los radiodifusores, quienes recientemente han estado en el ojo del huracán por la disputa sobre las frecuencias y las subastas impulsadas por el gobierno de Rodrigo Chaves.
Análisis: Derechos no negociables El mensaje de Ortega lleva una carga de profundidad ideológica. «En un momento en el que los ataques a la libertad de expresión se vuelven cada vez más frecuentes… la defensa de estos derechos no es negociable», recalcó. Con esto, el Frente Amplio intenta desmarcarse de las etiquetas de autoritarismo que a veces se asocian a la izquierda latinoamericana, presentándose en Costa Rica como una fuerza garante de la institucionalidad democrática y el pluralismo mediático, en contraposición al estilo populista que domina la agenda actual.


