La Gaceta oficializó el «premio» para el Grupo 1 y la nueva traba de seguridad para los vecinos del norte: así quedaron las reglas del juego.
Costa Rica ha recalibrado su brújula migratoria con un movimiento doble: por un lado, abre las puertas de par en par al turismo de larga estancia, y por otro, aprieta las tuercas de seguridad con sus vecinos regionales. La Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) ha oficializado, mediante el Alcance N.° 148 de La Gaceta, nuevas directrices que modifican sustancialmente quién entra y por cuánto tiempo se queda en suelo tico.
La normativa, amparada en la Directriz AJ-484-11-2025, deroga las reglas del 2023 y establece un nuevo panorama que tiene a los ciudadanos de Honduras y a los turistas del Grupo 1 como protagonistas.
El «Premio»: 180 días de Pura Vida La noticia más dulce es para el sector turismo y los nómadas digitales. Los ciudadanos de países clasificados en el Grupo 1 (que históricamente incluye a naciones como Estados Unidos, Canadá y miembros de la Unión Europea que no requieren visa) han recibido un beneficio masivo. El plazo máximo de permanencia se ha duplicado. Anteriormente limitado a 90 días, ahora estos visitantes podrán recibir una autorización de hasta 180 días naturales (seis meses) no prorrogables al momento de ingresar.
Esta medida busca incentivar el turismo de larga estancia, permitiendo que los extranjeros gasten más dinero en la economía local sin la presión de tener que salir del país («border run») a los tres meses.
La «Traba»: El filtro para Honduras La otra cara de la moneda afecta directamente a la relación con Centroamérica. Aunque Honduras se mantiene en el Grupo 2 (ingreso sin necesidad de visa consular), Costa Rica ha impuesto un candado de seguridad adicional y exclusivo para esta nacionalidad.
A partir de ahora, todo ciudadano hondureño mayor de 18 años deberá presentar obligatoriamente un certificado de antecedentes policiales (hoja de delincuencia) de su país de origen. La directriz es tajante: «El requisito… será exigido aunque la persona cuente con una visa provisional otorgada por el Consulado».
Análisis: ¿Por qué antecedentes penales? Este endurecimiento no es fortuito. Responde a una estrategia de seguridad nacional ante la preocupación por el movimiento de grupos delictivos en la región. Al exigir la hoja de antecedentes policiales en el puesto fronterizo, las autoridades ticas buscan filtrar perfiles de riesgo antes de que pisen suelo nacional. Esto podría reavivar tensiones diplomáticas con Tegucigalpa, recordando la «guerra de visas» que se vivió anteriormente, aunque esta vez la medida es técnica y específica sobre el historial delictivo.


