La noche del miércoles dejó a la comunidad de Linda Vista, en La Unión de Cartago, sumida en la conmoción. Una mujer muy conocida en el cantón perdió la vida después de recibir un disparo en la cabeza cuando acudió a realizar una tarea que solía hacer por puro acto de solidaridad familiar: cobrar el alquiler de un pequeño apartamento que pertenecía a su tío.
Aunque la población está acostumbrada a verla en labores relacionadas con la niñez, esta vez la tragedia la encontró en un escenario completamente ajeno a su vocación. De acuerdo con personas cercanas, la mujer había asumido desde hace unos meses la responsabilidad de pasar a recoger la mensualidad de los inquilinos, debido a que el dueño de los inmuebles —su tío— vive en un albergue y no tiene posibilidad de movilizarse.

Un favor rutinario que se convirtió en mortal
Según contaron familiares y allegados, este era apenas el segundo o tercer mes en que ella realizaba esta gestión. Nada hacía prever que el simple acto de golpear la puerta para cobrar una mensualidad terminaría en un homicidio.
Testimonios brindados a un medio televisivo aseguraron que ella aceptó la tarea para aliviar la carga de su familiar de avanzada edad. Sin embargo, al llegar al inmueble, una discusión con el ocupante del apartamento habría desencadenado el ataque armado. El sospechoso huyó inmediatamente después de disparar, por lo que las autoridades aún trabajan en su búsqueda.
Una vida dedicada a cuidar niños
En Linda Vista y Río Azul, su nombre era sinónimo de entrega y calidez. Trabajó durante muchos años en diferentes guarderías del cantón y, según quienes la conocían, siempre soñó con abrir la suya propia. El cariño de la comunidad hacia ella era evidente.
“Siempre quiso tener su propia guardería, ese era su sueño. Trabajó en muchas por aquí, la quería muchísima gente”, relató un allegado profundamente afectado por la noticia.
Investigación en curso y una comunidad dolida
La víctima fue trasladada al Hospital San Juan de Dios, donde murió horas después debido a la gravedad de las heridas. El Organismo de Investigación Judicial continúa recopilando evidencia y entrevistando testigos con el fin de ubicar al sospechoso, quien permanece en fuga.
Mientras tanto, el vecindario intenta asimilar la pérdida de una mujer que, más que conocida, era apreciada por su labor y su trato humano. Lo que parecía un recado más dentro de una rutina familiar terminó por convertirse en una tragedia que abre preguntas sobre seguridad, convivencia y los riesgos que muchas personas asumen al realizar tareas que jamás imaginaron peligrosas.


