jueves, 4 junio 2026
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¡Alerta Roja en Costa Rica! Se duplican los asesinatos de niños menores de 12 años en una ola de violencia sin freno

El OIJ confirma el dato más doloroso: 794 muertos en total y una generación de escolares reclutada por el narco para matar o morir.

Las cifras de violencia en Costa Rica han cruzado una línea moral que mantenía a salvo a los más vulnerables. El último corte estadístico del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), actualizado al viernes 28 de noviembre de 2025, revela una realidad desgarradora: el crimen organizado ya no respeta edad. Los homicidios dolosos contra niños menores de 12 años se han disparado, encendiendo todas las alarmas en las autoridades y la sociedad civil.

La infancia bajo fuego Históricamente, Costa Rica mantenía cifras bajas en crímenes contra la niñez. Sin embargo, el 2025 ha roto ese «escudo». El informe detalla que 10 niños menores de 12 años han sido asesinados este año. Si se compara con el 2024, donde se registraron 4 casos, estamos ante un aumento de más del 100%.

Este incremento no es solo un número; representa a diez familias destruidas y evidencia un grado de crueldad y «daño colateral» en las guerras narco que antes no se veía con tanta frecuencia en suelo nacional.

Los mayores de 50: El otro blanco La violencia también se ha ensañado con la población madura. El rango de edad entre los 50 y 64 años ha visto un repunte sangriento, pasando de 50 víctimas en 2024 a 66 en 2025. Curiosamente, el único segmento que mostró una leve baja fue el de adultos mayores de 65 años (de 25 a 18 casos), pero el panorama general sigue siendo crítico.

Análisis: ¿Por qué nos estamos matando? Hasta el 28 de noviembre, el país contabiliza 794 homicidios dolosos, superando por dos casos el registro del mismo periodo del año anterior. La velocidad del crimen no desacelera. Karen Jiménez, presidenta del Colegio de Profesionales en Criminología, ofrece una lectura estructural de esta crisis. No se trata solo de balas perdidas; es una transformación del tejido social.

El perfil de víctimas y victimarios ha mutado. Hoy, las estructuras criminales ven en la juventud una «mano de obra barata». «Jóvenes cada vez más menores, muchos sin concluir primaria o secundaria y provenientes de comunidades vulnerables», explica el análisis. Estos muchachos son reclutados para tareas de alto riesgo: sicariato, vigilancia («campanas»), transporte de droga y cobros extorsivos. Al entrar en el juego, se convierten automáticamente en objetivos militares para las bandas rivales, lo que explica la alta mortalidad en edades tempranas.

Conclusión: Una guerra estructural El OIJ mantiene que la mayoría de estos crímenes obedecen a disputas territoriales y ajustes de cuentas. Sin embargo, cuando las balas alcanzan a niños de 12 años o menos, la narrativa de «se matan entre ellos» deja de ser válida. Costa Rica enfrenta un cierre de año 2025 donde la violencia se ha democratizado de la peor forma posible: afectando a todos los grupos etarios por igual.

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