El diputado frenteamplista cuestionó la moral de la exdirectora de Telenoticias: asegura que ahora defiende lo que calló por décadas para favorecer un modelo que silencia a los pequeños.
El debate sobre la subasta de frecuencias de radio y televisión dejó de ser una discusión técnica para convertirse en un ring de boxeo personal este jueves. El diputado del Frente Amplio, Jonathan Acuña, protagonizó una de las intervenciones más virulentas de la legislatura al confrontar directamente a la jefa de fracción oficialista, Pilar Cisneros, acusándola de incoherencia política e hipocresía mediática.
El pasado en Teletica: El arma de ataque La estrategia de Acuña fue directa al historial profesional de la diputada. El frenteamplista cuestionó por qué Cisneros, quien hoy aboga férreamente por una subasta que —según la oposición— encarece el acceso a las frecuencias, nunca utilizó su poder mediático cuando dirigía el noticiero más influyente del país para denunciar los bajos cánones que pagaban los empresarios.
«¿Cuántos años trabajó usted en Teletica en silencio absoluto sobre este tema? Calladita», disparó Acuña desde su curul. La frase resonó en el Plenario como un cuestionamiento a la ética de la legisladora, sugiriendo que su postura actual responde a conveniencia política y no a convicción histórica.
«Contorsionista de las ideas» El legislador utilizó una metáfora mordaz para describir el cambio de postura de Cisneros. La calificó de «contorsionista de las ideas», argumentando que es inverosímil que durante décadas de ejercicio periodístico nunca le molestara el modelo de concesiones, y ahora, desde el poder, impulse una reforma que podría barrer con las emisoras pequeñas y regionales.
«¿Verdad que nunca [levantó la voz]? Y ahora sí. Qué curioso», ironizó Acuña, poniendo en duda la legitimidad de la cruzada del gobierno contra los medios tradicionales, cuando su principal vocera fue figura clave de esa misma industria.
El fondo del asunto: ¿Democratización o concentración? Más allá del ataque personal, el análisis de fondo del Frente Amplio advierte sobre un peligro latente: la concentración del espectro. Acuña sostiene que el modelo de subasta que impulsa el Ejecutivo está diseñado para que solo los conglomerados económicos, los «más grandes y platudos», puedan pagar por las frecuencias.
Esto, según el análisis del diputado, no democratiza los medios, sino que los elitiza. Acuña vinculó esta estrategia con una supuesta agenda autoritaria, comparando la situación con los recientes ataques del presidente Rodrigo Chaves a Monseñor Quirós y la Iglesia Católica.
La tesis del «Dictadorzuelo» Para el frenteamplista, existe un hilo conductor entre atacar voces disidentes (como la Iglesia o la prensa crítica) e impulsar un modelo económico que quiebre a los medios pequeños: el deseo de uniformizar la opinión pública. Acuña advirtió que estas tácticas son propias de «dictadorzuelos» que buscan silenciar la pluralidad para escuchar solo el eco de sus propios aplausos, dejando a la ciudadanía con menos opciones para informarse y opinar.


