miércoles, 3 junio 2026
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«Solo Grecia nos supera»: El dato de la OCDE que confirma el desborde migratorio en Costa Rica

El informe revela una carga insostenible: Hay 5.500 refugiados por cada 100.000 habitantes y las citas de Migración ya van por el 2027.

Costa Rica, un país de apenas 51.100 kilómetros cuadrados, está soportando una presión migratoria desproporcionada para su tamaño y economía. Un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha colocado al país en una posición reveladora y alarmante: somos el segundo país miembro con mayor recepción de solicitudes de refugio, superados únicamente por Grecia, la puerta de entrada a la Unión Europea.

El dato estadístico es contundente y expone la magnitud del fenómeno. El país registra una tasa de 5.500 refugiados por cada 100.000 habitantes, una densidad que supera por mucho a naciones con mayores recursos económicos y territoriales del bloque.

350.000 expedientes en seis años

 

El análisis de la OCDE no es una fotografía del momento, sino el resultado de una tendencia acumulada. En los últimos seis años, las fronteras costarricenses han visto el ingreso de 350.000 migrantes que han formalizado su solicitud de refugio ante la Dirección General de Migración y Extranjería.

La demografía de esta ola migratoria tiene un acento claro. Según las estadísticas oficiales, ocho de cada diez peticiones provienen de ciudadanos nicaragüenses y venezolanos, quienes huyen de las crisis sociopolíticas y económicas de sus respectivos países, viendo en Costa Rica su única tabla de salvación inmediata.

El colapso del sistema: Citas para el 2027

 

La capacidad institucional para procesar este volumen humano ha sido rebasada. El sistema de refugio enfrenta un cuello de botella administrativo sin precedentes. Actualmente, un solicitante que requiera tramitar su carnet o estatus legal se enfrenta a una espera de años: las citas están siendo programadas hasta para el año 2027.

Este «limbo jurídico» tiene consecuencias directas en la economía y la seguridad social. Al no poder regularizar su estatus con rapidez, miles de personas quedan excluidas del mercado laboral formal, empujándolas forzosamente a la informalidad y la precariedad.

La cara humana de la estadística

 

Detrás de los números de la OCDE hay historias de supervivencia diaria en las calles de San José. El caso de Carlos, un migrante venezolano entrevistado para el reporte, ilustra la realidad de miles.

Sin documentos al día debido a la saturación del sistema, Carlos subsiste en la economía informal limpiando parabrisas en los semáforos. Sus ingresos rondan entre los 7.000 y 8.000 colones diarios, dinero con el que debe costear alquiler y alimentación en uno de los países más caros de Latinoamérica.

Esta situación genera un círculo vicioso: el Estado no logra captar impuestos ni cargas sociales de esta fuerza laboral, y los migrantes permanecen en una vulnerabilidad que presiona los servicios públicos de salud y asistencia social, un desafío que, según la OCDE, Costa Rica está enfrentando prácticamente sola en la región.

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