«El Juan Santamaría cambia de manos»: El gigante mexicano que pagó una fortuna por el aeropuerto tico
La operación de $936 millones incluye al SJO en un «paquete» junto a terminales de Brasil y Ecuador; el traspaso se concretará en 2026.
La puerta de entrada principal de Costa Rica ha entrado en una nueva era corporativa. El Aeropuerto Internacional Juan Santamaría (SJO), activo estratégico de la economía nacional, ha sido incluido en una de las transacciones financieras más agresivas y cuantiosas de la última década en el sector aéreo latinoamericano.
El Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR), un titán mexicano de la infraestructura, ha cerrado un acuerdo para adquirir los derechos de operación de la terminal costarricense. Esta compra no fue unitaria; el SJO formó parte de un «paquete» masivo de 20 aeropuertos que ASUR compró a la firma brasileña Motiva por una suma astronómica: 936 millones de dólares.
Este movimiento reconfigura el mapa de la aviación en el continente y pone la administración del aeropuerto de Alajuela bajo el control de un operador que busca dominar el mercado desde el Caribe hasta Sudamérica.
El «paquete» continental: De Alajuela a Río
La operación confirmada a la Bolsa Mexicana de Valores detalla que ASUR no solo se hace con el control en Costa Rica. La compra de activos incluye una red que moviliza a más de 45 millones de pasajeros adicionales al año.
El portafolio adquirido es una joya logística que incluye:
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Costa Rica: Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.
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Ecuador: Aeropuerto Internacional de Quito.
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Curazao: Aeropuerto Internacional de Curazao.
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Brasil: Un bloque masivo que incluye el Aeropuerto Internacional de Confins, Pampulha y las terminales del Bloque Sur y Central.
Para ASUR, esta adquisición es descrita como la «piedra angular» de su estrategia. El interés principal radica en la entrada al mercado doméstico de Brasil, el más grande de la región, pero la posición de Costa Rica como destino turístico premium añade un valor incalculable a la cartera.
¿Qué compraron exactamente?
Es vital aclarar que la infraestructura del Juan Santamaría sigue siendo propiedad del Estado costarricense. Lo que ASUR ha adquirido es la participación en la gestión y los derechos de explotación comercial y operativa.
El atractivo del negocio para los mexicanos radica en la estabilidad a largo plazo: 17 de los 20 aeropuertos adquiridos tienen contratos de concesión vigentes hasta finales de la década de 2040. Esto le garantiza al grupo un flujo de caja constante y predecible por los próximos 15 o 20 años, blindando su inversión de $936 millones.
El traspaso: JPMorgan y la fecha clave
El cierre del negocio no es inmediato. ASUR ha informado que la transacción se financiará mediante una combinación de recursos propios y deuda comprometida con el gigante bancario JPMorgan Chase Bank.
Además, el traspaso debe superar un filtro crucial: la aprobación regulatoria en cada uno de los países involucrados. En el caso de Costa Rica, las autoridades deberán visar el cambio de operador dentro del consorcio gestor.
Si todo marcha según el cronograma financiero, la operación se cerrará formalmente durante el primer semestre de 2026. A partir de ese momento, la firma brasileña Motiva saldrá de la ecuación y el Juan Santamaría pasará a integrarse operativamente a la red de ASUR, que ya maneja terminales clave en Cancún (México), Colombia y Puerto Rico, prometiendo una sinergia que podría traer nuevas inversiones y modernización a la terminal alajuelense.


