La tranquilidad habitual de Puerto Viejo de Sarapiquí se vino abajo la mañana del domingo, cuando un llamado urgente al 9-1-1 transformó lo que parecía un día normal en una escena difícil de imaginar. Una vecina, alarmada por los gritos y el alboroto dentro de una vivienda cercana, alertó a las autoridades sobre un ataque con arma blanca. Cuando los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) entraron al inmueble, encontraron un panorama tan violento que incluso los investigadores más experimentados quedaron impactados.
La víctima, un hombre de apellido Urbina, de nacionalidad nicaragüense, presentaba múltiples heridas en cuello, pecho y abdomen, además de señales extremas de mutilación. De acuerdo con las autoridades judiciales, se trataba de un crimen cometido con una saña inusual y poco frecuente incluso en los casos más graves registrados en la zona.
Un sospechoso que intentó huir, pero cayó horas después
Mientras la investigación avanzaba en la escena del crimen, agentes judiciales comenzaron una búsqueda intensa del principal sospechoso: un hombre también nicaragüense, de apellido Rodríguez, de 37 años, quien según los primeros indicios sería hermano de la víctima.
La búsqueda se extendió por fincas y caminos de difícil acceso, hasta que finalmente los agentes lograron ubicarlo en una propiedad en San Cristóbal. Ahí fue detenido sin mayor resistencia y trasladado a la delegación correspondiente.
Este lunes, el Tribunal de la zona le impuso cinco meses de prisión preventiva, mientras avanza la investigación formal.
Un crimen rodeado de incógnitas
A pesar del avance rápido en la captura, lo cierto es que el caso continúa plagado de preguntas. El móvil del ataque sigue sin esclarecerse, y por ahora las autoridades manejan distintas hipótesis. No se ha descartado la posibilidad de una discusión previa, problemas familiares o incluso un arrebato violento que escaló de forma descontrolada.
El cuerpo de Urbina fue remitido a la Morgue Judicial, donde se realizará la autopsia que permitirá precisar detalles clave sobre el ataque, los tiempos y el arma utilizada.
Una comunidad marcada por el horror
En Puerto Viejo y sus alrededores, el impacto del crimen se siente fuerte. Vecinos describen a los involucrados como personas trabajadoras y no recuerdan conflictos previos entre ellos. La noticia corrió rápido por la zona, generando conmoción, miedo y una profunda sensación de vulnerabilidad ante un hecho que rompe completamente con la rutina típica de esta comunidad agrícola de Sarapiquí.
Este caso se suma a una serie de hechos violentos que han puesto a las autoridades en máxima alerta en la región, donde la criminalidad ha tenido repuntes esporádicos en los últimos meses. Mientras tanto, el OIJ y el Ministerio Público continúan recopilando pruebas y declaraciones para esclarecer por completo uno de los crímenes más estremecedores registrados este año en la zona norte del país.


