Un operativo de gran escala sorprendió este martes a comerciantes y vecinos del Gran Área Metropolitana, luego de que la Fiscalía y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) activaran una intervención simultánea en al menos 24 puntos de Alajuela, Heredia, San José y Cartago. La razón: desarticular una estructura dedicada a comercializar tenis falsificados de marcas de alto perfil, una pesquisa que ahora apunta a un personaje inesperado: un exguerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Las diligencias iniciaron cerca de las 9 a.m. en pleno centro de Alajuela, donde investigadores judiciales realizaron allanamientos en tiendas y una bodega vinculadas con la distribución de calzado “triple A”, como popularmente se conoce a las imitaciones de alta calidad. De manera paralela, equipos de la Policía de Control Fiscal y otros cuerpos de apoyo intervinieron comercios en el corazón de San José, incluyendo una habitación de hotel que presuntamente funcionaba como almacén.

El operativo se extendió además a los cascos centrales de Heredia y Cartago, donde también se localizaron puntos utilizados para guardar mercancía y coordinar entregas. Según las autoridades, la estructura distribuía imitaciones de tres marcas de gran peso en el mercado deportivo: Nike, Converse y Jordan. Fue precisamente la denuncia de los representantes de estas marcas, cuyos productos se elaboran en plantas de Colombia y Nicaragua, la que detonó la investigación.
Uno de los nombres que más llama la atención dentro del expediente es el de Jorge Arturo Quijano Martínez, exintegrante de las FARC y figura que lleva dos décadas bajo el radar judicial. Quijano ingresó a Costa Rica en 2003 en un vuelo privado y desde entonces habría establecido diversas sociedades ligadas a construcción, bienes raíces, seguridad privada e incluso una armería. En 2013 fue detenido por posibles nexos con el narcotráfico, aunque luego recuperó su libertad.
Hoy vuelve a ser objeto de una investigación, esta vez por un posible vínculo con el negocio de calzado falsificado. Las autoridades buscan determinar si capital proveniente de la exguerrilla o actividades paralelas habría financiado esta operación comercial, lo que podría configurar un caso de legitimación de capitales, un delito que suele tener implicaciones penales de alto calibre.
Durante la investigación, los agentes detectaron que los sospechosos se coordinaban a través de un grupo de WhatsApp donde compartían pedidos, reportes de inventario y movimientos de mercancía. Este monitoreo fue clave para determinar el alcance de la red, identificar a sus miembros y ubicar los puntos donde se almacenaba producto.
Mientras avanzan los decomisos y se revisa cada bodega intervenida, los investigadores continúan entrevistando sospechosos y recolectando evidencia para definir la responsabilidad penal de cada uno. El golpe, sin duda, marca uno de los operativos más amplios del año en materia de propiedad intelectual y abre la puerta a un posible caso de lavado de activos relacionado con estructuras criminales internacionales.


