jueves, 4 junio 2026
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«Presumía la propiedad del hueco»: El incidente armado en las profundidades de Crucitas que pudo terminar en tragedia

«Es mi túnel»: El hombre armado que secuestró a un niño y a un adulto bajo tierra en Crucitas

La policía tuvo que intervenir en las profundidades de la mina ilegal; el sujeto retenía a las víctimas alegando que el agujero de oro era de su propiedad.

La anarquía que impera en la zona de Crucitas, en la frontera norte de Costa Rica, rozó la tragedia este fin de semana cuando una disputa territorial por la extracción de oro derivó en una toma de rehenes bajo tierra. Un hombre armado retuvo por la fuerza a dos personas —una de ellas menor de edad— en el interior de un túnel de minería ilegal, desatando un operativo policial de alto riesgo en un entorno ya de por sí inestable.

El incidente confirma la escalada de violencia en la región, donde la «ley del más fuerte» parece dictar quién tiene derecho a explotar el subsuelo costarricense, poniendo en riesgo la vida de civiles y oficiales.

La disputa por el «oro» a punta de pistola

 

Según confirmó el Ministerio de Seguridad Pública, la emergencia se originó por un conflicto de propiedad sobre uno de los agujeros excavados para la extracción de material aurífero. El agresor, portando un arma de fuego, interceptó a las dos víctimas y les impidió salir de la estructura subterránea, alegando que ese espacio le pertenecía.

El viceministro de Seguridad, Eric Lacayo, detalló la naturaleza del suceso, que evidencia el control territorial que intentan ejercer ciertos grupos en la zona.

«Se presentó una situación particular con la aparente retención de un hombre a dos personas dentro de uno de los túneles, presumiendo la propiedad sobre este espacio», explicó el jerarca.

Un rescate en condiciones extremas

 

La presencia de un menor de edad entre los retenidos elevó la prioridad del incidente a nivel crítico. Un contingente policial se desplegó en el sitio, enfrentando un doble peligro: la amenaza del sujeto armado y la inestabilidad geológica del lugar.

Los túneles en Crucitas son excavaciones artesanales, sin soporte técnico, propensas a derrumbes y con ventilación deficiente. Realizar una operación de extracción o negociación en estas condiciones supone un riesgo mortal.

«El evento no pasó a mayores y se logró extraer a las personas, lo que ya representaba un riesgo por la profundidad de los agujeros y las condiciones propias de la extracción minera en el sector», añadió Lacayo tras confirmar que la situación fue controlada sin pérdidas humanas.

Crucitas: Un territorio de riesgo constante

 

Este secuestro exprés bajo tierra no es un hecho aislado, sino un síntoma de la descomposición social y de seguridad en la franja fronteriza. Las autoridades han reiterado que la presencia de grupos armados, muchos de ellos vinculados a estructuras criminales transfronterizas, representa un peligro latente para las comunidades locales y para los propios coligalleros.

El incidente subraya la urgencia de una intervención integral en la zona, donde la fiebre del oro ha creado un ecosistema delictivo que ahora involucra armas de fuego, menores de edad y disputas territoriales que se libran en la oscuridad de los túneles.

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