miércoles, 3 junio 2026
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El video del papelón: así fue la caída en vivo del primer robot humanoide ruso

Entre la risa y la vergüenza: la caída del primer robot humanoide ruso que dejó al descubierto los tropiezos de la innovación

El debut del robot AIdol, presentado como el primer humanoide ruso con inteligencia artificial, terminó siendo un bochorno nacional. El pasado 11 de noviembre, durante un evento en Moscú organizado para exhibir las capacidades del modelo, el robot perdió el equilibrio y cayó de frente en plena transmisión. La escena, acompañada por la banda sonora de Rocky, se volvió viral y generó una mezcla de burlas y críticas en redes sociales.

Lo que debía ser una demostración del avance tecnológico ruso terminó cubierto, literalmente, con una tela negra. Los organizadores intentaron disimular el incidente, pero las imágenes ya circulaban por todo internet. Miles de usuarios ironizaron sobre el suceso: “demasiado vodka” o “el combustible no era el adecuado” fueron algunos de los comentarios más compartidos en la red social X.

El creador del proyecto, Vladimir Vitukhin, fundador de la empresa Artificial Intelligence Dynamic Organism Lab (AIdol), reconoció el fallo y pidió que se tomara como una lección. Según explicó a la agencia TASS, el tropiezo se debió a una combinación entre mala iluminación y errores de calibración en los servomotores que controlan el equilibrio del androide. “El robot sigue en fase de pruebas. Lo importante es aprender del error”, señaló Vitukhin.

A pesar del revés, AIdol representa un proyecto ambicioso dentro del panorama tecnológico ruso. El humanoide, fabricado en un 77 % con componentes nacionales, puede operar hasta seis horas continuas con su batería de 48 voltios. Está diseñado para desempeñarse en bancos, aeropuertos, industrias y espacios públicos, con la capacidad de mostrar hasta doce emociones faciales distintas y cientos de microexpresiones, gracias a un complejo sistema de 19 servomotores.

Su diferencia con otros modelos internacionales —como los desarrollados por Japón, Corea del Sur o Estados Unidos— radica en su enfoque expresivo. “AIdol no solo ejecuta tareas, también puede comunicarse como un ser humano, sonreír o mostrar sorpresa”, destacó Vitukhin durante el foro de la Coalición de Nuevas Tecnologías, que agrupa a compañías como Robot Corporation, Double U Expo y Promobot.

Sin embargo, la caída dejó al descubierto un problema de fondo: la brecha tecnológica que aún enfrenta Rusia en materia de robótica. En julio de 2025, el propio Vladimir Putin reconoció que el país se encontraba “muy rezagado” frente a potencias industriales como Alemania o China. Un informe de bne IntelliNews, citado por The Telegraph, reveló que en 2023 Rusia solo instaló 2.100 sistemas robóticos, frente a los 25.000 de Alemania y los 300.000 de China.

En medio de una guerra prolongada con Ucrania y de sanciones internacionales que han limitado su acceso a componentes tecnológicos, Rusia busca demostrar su capacidad de innovación con proyectos como AIdol. No obstante, el tropiezo del robot —más allá de las bromas— se convirtió en símbolo de los desafíos que enfrenta el país para alcanzar su meta de modernización industrial.

Lo que pretendía ser un paso firme hacia el futuro terminó siendo, literalmente, una caída estrepitosa. Pero como dijo su creador, en la carrera tecnológica también se aprende al caer.

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