En un escenario político costarricense marcado por la fragmentación y la casi certeza de una segunda ronda, la candidata presidencial del Partido Centro Democrático y Social, Ana Virginia Calzada, ha lanzado el pronóstico más audaz de la campaña electoral.
La aspirante no solo asegura que ganará las elecciones en primera ronda, un hito que requiere más del 40% de los votos válidos, sino que también proyecta una fracción legislativa masiva de «dos diputados por provincia», lo que equivaldría a 14 curules.
Según Calzada, esta confianza proviene de la «gran aceptación» que ha encontrado en sus recorridos por el país. Su plataforma se basa en ser el antídoto contra el desgaste de las estructuras políticas habituales.
La «cara nueva» contra el desgaste tradicional
La tesis de Calzada es clara: el electorado costarricense llegó a un punto de quiebre. «La gente quiere una cara nueva, la gente quiere estructuras nuevas», afirmó la candidata.
En su diagnóstico, el votante está «cansada de los partidos tradicionales» y, sobre todo, «cansada de que les estén ofreciendo cosas que no se van a poder cumplir».
Este argumento, que capitaliza el descontento popular, es la base de su audaz proyección electoral. Calzada se posiciona como la única «outsider» capaz de romper la inercia política y ofrecer un cambio real, un discurso que ha probado ser efectivo en elecciones anteriores para otros movimientos.
El diagnóstico de la «impresionante pobreza»
La confianza de la candidata también se alimenta de lo que describe como un profundo y doloroso descubrimiento en sus giras. Calzada afirma que la realidad que ha palpado supera las estadísticas y roza el colapso social.
«Este país está, de lo que he recorrido, está realmente mal. La pobreza que hay en este país es impresionante», expresó.
La aspirante detalló un panorama crudo, alejado del discurso oficialista. «Aquí hay gente que no tiene vivienda, que no tiene comida. Tenemos niños y niñas que están en un proceso educativo que está muy mal, que no tienen oportunidades de vida, que no tienen oportunidades de trabajo».
La promesa: Un gobierno de «gente limpia»
Ante este escenario de crisis social y desconfianza política, la solución que propone Calzada es la conformación de un gobierno «sin ningún compromiso» con las estructuras de poder tradicionales.
La candidata promete una administración formada por «gente limpia, honesta, que no ha estado siempre dependiendo de la política y de las instituciones del Estado».
Su objetivo, asegura, es devolver la dignidad a la función pública y, fundamentalmente, garantizar que las personas con menos recursos puedan acceder a mejores condiciones de vida. «Eso verá el pueblo costarricense», concluyó Calzada, apostando todo a su victoria en una sola ronda.


