El USS Gerald R. Ford, el portaviones más grande y avanzado del mundo, se incorporó oficialmente este martes a las operaciones militares de Estados Unidos contra el narcotráfico en América Latina. Su llegada al Caribe marca un nuevo capítulo en el mayor despliegue naval estadounidense en la región desde la invasión de Panamá a finales de los años 80.
El operativo, que comenzó en septiembre, busca interceptar cargamentos de droga presuntamente provenientes de Venezuela y Colombia. El Ford se une a una flota que incluye destructores, buques de asalto anfibio, aviones F-35 y aeronaves de reconocimiento P-8, además de miles de marinos y efectivos desplegados.
El Comando Sur confirmó que el portaviones ya se encuentra “en su zona de responsabilidad”, la cual abarca gran parte del hemisferio occidental. Según el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, su presencia “reforzará la capacidad de Estados Unidos para detectar, vigilar y desarticular las actividades ilícitas que amenazan la seguridad del país y la estabilidad regional”.
Escalada militar y tensiones diplomáticas
El despliegue coincide con una nueva movilización militar de Venezuela, anunciada por el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, quien informó sobre ejercicios con medios terrestres, aéreos, navales y misilísticos “en respuesta a las amenazas imperiales”.
El presidente Nicolás Maduro ha denunciado las operaciones estadounidenses como un intento de agresión encubierta, mientras que Rusia calificó los recientes bombardeos de embarcaciones sospechosas como “inaceptables” y los tildó de violaciones al derecho internacional.
Desde el inicio del operativo, Washington ha reportado 20 embarcaciones destruidas y al menos 76 muertos, aunque críticos señalan que hasta el momento no se han presentado pruebas concluyentes de que los blancos atacados transportaran drogas.
Fricciones entre aliados y críticas internacionales
Medios internacionales como CNN informaron que el Reino Unido decidió no compartir información de inteligencia sobre embarcaciones sospechosas con Estados Unidos, para evitar complicidad en bombardeos considerados ilegales. Esta decisión marca un inusual distanciamiento entre dos aliados históricos.
Por su parte, el ministro ruso Serguéi Lavrov acusó a Washington de utilizar la lucha antidrogas como “pretexto” para ejercer control militar en la región.
Un despliegue bajo la sombra del conflicto político
La llegada del Gerald R. Ford ocurre poco después de que el presidente Donald Trump endureciera su discurso contra el régimen venezolano. El mandatario duplicó la recompensa por la captura de Maduro, de 25 a 50 millones de dólares, y declaró al grupo criminal “Tren de Aragua” como organización terrorista.
En declaraciones al programa 60 Minutes, Trump aseguró que “los días de Maduro están contados”, una afirmación que ha elevado la tensión regional y los temores de una escalada militar directa en Venezuela.


