Mauricio Hoyos no solo mostró la «marca de batalla» en su rostro; su explicación del ataque en Costa Rica dejó a todos helados: «Me perdonó la vida».
El mundo de la conservación marina contuvo la respiración el pasado 27 de septiembre. Mauricio Hoyos, uno de los biólogos marinos más respetados del planeta y una autoridad en el estudio de tiburones, fue brutalmente atacado por un escualo en la Isla del Coco, Costa Rica.
Semanas después del incidente, y con una recuperación que él mismo califica de «increíble», Hoyos ha roto el silencio en una impactante entrevista con BBC Mundo. En ella, no solo mostró por primera vez el resultado físico del ataque, sino que ofreció una perspectiva del incidente que solo alguien con 30 años de experiencia estudiando a estos depredadores podría dar.
Una «marca de batalla» que parecen branquias
El momento del ataque fue una fracción de segundo que pudo ser fatal. Mauricio Hoyos, quien ha dedicado su vida a nadar junto a estos animales, relató el instante preciso del encuentro en el santuario marino costarricense.
«Presionó mi cara con sus dientes, apenas tuve tiempo de agachar la cabeza y cubrirme la yugular», contó a la BBC.
El resultado de ese encuentro es una notoria cicatriz en su rostro. Sin embargo, en la entrevista, Hoyos se refirió a la herida sin ningún atisbo de rencor; la ha adoptado como un símbolo de resiliencia y un recordatorio de la naturaleza de su trabajo.
«La llamo una marca de batalla», expresó el científico, quien incluso bromeó con su apariencia: «Parece branquias».
La asombrosa defensa del tiburón: «No fue agresión»
Más allá de la imagen de la cicatriz, el verdadero impacto de la entrevista fue la explicación de Hoyos. El biólogo, lejos de demonizar al animal, lo defendió.
Según su análisis experto, lo que ocurrió en las aguas de la Isla del Coco no fue un acto de agresión premeditada, sino un acto de defensa. El tiburón no estaba cazando; probablemente se sintió amenazado o acorralado, y reaccionó.
La revelación más sorprendente fue su conclusión sobre por qué sigue vivo. Hoyos, en lugar de atribuir su supervivencia a la suerte o a su propia reacción, se la atribuyó al tiburón. «Me perdonó la vida», aseguró. Esta declaración subraya la postura del científico: el animal tuvo la oportunidad de matarlo y no lo hizo, soltándolo tras el mordisco inicial.
El regreso al agua es inminente
La «marca de batalla» que ahora lleva Mauricio Hoyos en su rostro no será un impedimento para continuar con la pasión de su vida. El ataque no ha hecho mella en su dedicación a la conservación marina.
Como prueba definitiva de su recuperación física y mental, el biólogo confirmó que su regreso al océano es inminente. Este jueves, 14 de noviembre, menos de dos meses después del brutal ataque en aguas ticas, Mauricio Hoyos volverá a bucear.



