La creadora de contenido, de 28 años, quedó atrapada en medio de un enfrentamiento armado entre bandas rivales. Horas antes, había compartido un mensaje «premonitorio» en sus redes sociales.
🚕 Atrapada en el fuego cruzado
La ciudad de Río de Janeiro, en Brasil, vuelve a ser escenario de una tragedia por la violencia urbana. La influencer y creadora de contenido Bárbara Borges, de 28 años, murió el pasado 31 de octubre tras ser alcanzada por una bala perdida mientras viajaba en un taxi.
El suceso ocurrió en la avenida Linha Amarela, en la Zona Norte de la ciudad. Según el testimonio del conductor y los reportes policiales, el vehículo quedó atrapado en medio de un violento enfrentamiento armado entre bandas rivales del narcotráfico que se disputan el control territorial de la zona.
💥 El relato del conductor
El taxista relató a medios brasileños los momentos de pánico. Escuchó una ráfaga de disparos dirigidos hacia el vehículo y le gritó a Borges que se agachara. Sin embargo, la reacción fue tardía: una bala perdida atravesó el automóvil e impactó en la cabeza de la joven, causándole la muerte de manera inmediata.
Aunque la víctima fue trasladada de urgencia al Hospital General de Bonsucesso, los médicos no pudieron hacer nada. La Policía Militar confirmó el hallazgo de un rifle, cargadores y municiones en la escena, evidenciando el alto calibre del enfrentamiento.
📱 La «premonitoria» última publicación de Bárbara Borges
La conmoción por el asesinato de la influencer se intensificó debido a su última publicación en Instagram, compartida apenas unas horas antes del fatal suceso. El mensaje, que se ha vuelto viral, es considerado por sus seguidores como «premonitorio».
«Por favor, cuida de quienes te aman. (…) No descuides lo esencial. Lo que tiene precio, lo recuperamos. Las cosas que perdemos, las recuperamos, pero las personas, no”.
Bárbara Borges, quien también trabajaba como empleada bancaria y había sido ascendida recientemente, utilizaba sus redes para compartir mensajes de optimismo, viajes y sus rutinas deportivas. Su muerte, ocurrida días después de otros reportes de violencia grave en las favelas, ha renovado el clamor por la seguridad en Río de Janeiro.


