miércoles, 3 junio 2026
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Giro geopolítico: Trinidad y Tobago abandona neutralidad histórica y se alía con EE. UU., tensando la relación con Maduro

Impulsado por una agenda interna de «mano dura» contra el crimen y la búsqueda de nuevos recursos, el gobierno de Kamla Persad-Bissessar redefine sus alianzas, provocando la ira de Venezuela.

 

🌎 El factor interno: «Mano dura» contra el crimen

 

Trinidad y Tobago, la nación insular de 1,3 millones de habitantes situada a solo 11 kilómetros de Venezuela, ha ejecutado un drástico giro en su política exterior. La nueva primera ministra, Kamla Persad-Bissessar, quien asumió el cargo en mayo, ha decidido abandonar la tradicional neutralidad del país para afianzar una alianza con Estados Unidos.

Según analistas, una de las razones clave de este giro es interna: la profunda preocupación por el crimen. La primera ministra ha promovido una política de «mano dura», argumentando que países pequeños «no cuentan con los recursos financieros ni militares para enfrentarse a los cárteles de la droga» por sí solos, justificando así el acercamiento a Washington.

 

provocación y ruptura con CARICOM

 

El nuevo posicionamiento se ha hecho evidente con acciones militares y diplomáticas. A fines de octubre, el destructor estadounidense USS Gravely arribó a Puerto España (la capital) para realizar ejercicios militares, un acto que Venezuela calificó de inmediato como una «provocación militar«.

Más aún, el gobierno de Persad-Bissessar elogió una controversial operación naval estadounidense en el Caribe contra una presunta embarcación con drogas, que resultó en 11 muertos. «A mí… me alegra que el despliegue naval estadounidense esté teniendo éxito», dijo la mandataria. Esta postura representa un quiebre con la política de cooperación y no alineamiento de la Comunidad del Caribe (CARICOM).

 

⛽ Consecuencias: Proyectos de gas paralizados

 

Las repercusiones de la nueva alianza de Trinidad y Tobago con la administración de Estados Unidos (específicamente la de Donald Trump, según el contexto) han sido inmediatas. El Parlamento de Venezuela declaró a la primera ministra trinitense como «persona non grata«.

El golpe más duro es económico. La tensión ha paralizado años de negociaciones sobre proyectos energéticos conjuntos, vitales para la isla, como el yacimiento de gas Dragón. Este campo, ya afectado por sanciones de Estados Unidos, es crucial para Trinidad y Tobago, que enfrenta su propia escasez de gas.

Expertos señalan que Trinidad y Tobago ha abandonado su rol de «puente» entre Caracas y Washington, buscando ahora un nuevo corredor energético con Guyana y Surinam, más alineado con la inversión occidental.

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