El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado este jueves la reanudación de los ensayos con armas nucleares, rompiendo una moratoria de más de tres décadas (desde 1992). La decisión es una respuesta directa a los recientes anuncios de Vladimir Putin sobre el desarrollo de nuevas capacidades atómicas rusas, en un momento de máxima tensión por la guerra en Ucrania.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un giro drástico a la política de defensa de su país al ordenar este jueves la reanudación de las pruebas con armas nucleares, una práctica que Washington había detenido desde 1992. El anuncio, que representa una escalada significativa en las tensiones globales, fue presentado como una respuesta directa a los recientes avances armamentísticos de Rusia.
El escueto pero contundente anuncio se produjo minutos antes de una reunión clave entre Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, en Corea del Sur, y se enmarca en un endurecimiento general de la postura de la Casa Blanca hacia el Kremlin, ante el estancamiento de los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra en Ucrania.
«En Igualdad de Condiciones»: La Justificación de Trump
En un mensaje en su plataforma Truth Social, Trump vinculó su decisión directamente a la actividad de otras potencias. «Debido a los programas de prueba de otros países, he instruido al Departamento de Guerra para que comience a probar nuestras armas nucleares en igualdad de condiciones», escribió.
El mandatario republicano reivindicó la superioridad atómica de EE. UU., aunque sus cifras entraron en conflicto con los datos de expertos. Trump aseguró que EE. UU. tiene más armas nucleares que nadie, seguido por Rusia y luego China. Sin embargo, estadísticas del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) indican que Rusia posee 4,309 ojivas (desplegadas o almacenadas) frente a las 3,700 de Estados Unidos y 600 de China.
¿Violación de Tratados? Ambigüedad sobre el Alcance de las Pruebas
Trump no especificó la naturaleza exacta de las pruebas anunciadas. Existe una ambigüedad clave sobre si serán ensayos de cabezas nucleares (lo que constituiría una violación flagrante del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares de 1996, del cual EE. UU. es signatario) o pruebas de sistemas de lanzamiento (misiles) capaces de llevar carga atómica.
«Si ellos hacen pruebas, imagino que nosotros también debemos hacerlas», declaró Trump a bordo del Air Force One, añadiendo enigmáticamente: «Tenemos los emplazamientos». La compleja gestión de los tratados de no proliferación nuclear enfrenta así su mayor desafío en décadas
La Reacción Rusa: «Infórmenle Bien al Presidente»
Las declaraciones de Trump responden a una serie de anuncios de Vladimir Putin, quien celebró recientemente el éxito de pruebas de armas estratégicas como el misil de crucero Burevestnik (de supuesto «alcance ilimitado») y el dron submarino Poseidón, ambos compatibles con cargas atómicas.
El Kremlin reaccionó con cautela a la orden de Trump, aclarando que sus pruebas no fueron de ojivas nucleares. «Con respecto a las pruebas del Poseidón y del Burevestnik, esperamos que el presidente Trump haya sido informado correctamente. Esto no puede considerarse como una prueba nuclear», declaró el portavoz Dmitri Peskov. Por su parte, China instó a EE. UU. a respetar la prohibición de ensayos nucleares.
El Regreso de la Retórica Nuclear
Este anuncio es el último de una serie de movimientos que han devuelto la retórica nuclear a la diplomacia mundial desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. La amenaza atómica ha sido una herramienta recurrente de Moscú.
La tensión aumenta mientras el tratado de desarme New START, que limita los arsenales de EE. UU. y Rusia, expira en febrero sin que se hayan reanudado las inspecciones. A pesar del riesgo de un «descontrol», Trump aseguró que la situación «está bastante bien controlada». Este panorama geopolítico es un tema de seguimiento constante en la agenda internacional


